Crítica 'Cena de amigos'

La 'droite divine'

Cena de amigos. Comedia, Francia, 2009, 105 min. Dirección y guión: Daniéle Thompson. Fotografía: Jean-Marc Favre. Música: Nicola Piovani. Montaje: Sylvie Landra. Intérpretes: Karin Viard, Dany Boon, Marina Foïs, Patrick Bruel, Emmanuelle Seigner, Christopher Thompson, Marina Hands, Patrick Chesnais, Blanca Li, Laurent Stocker, Pierre Arditi, Jeanne Raimbault.

Las películas mediocres, como las malas noticias, suelen venir a pares. Si hace apenas unas semanas padecíamos las interminables diatribas sentimentales de una insufrible pandilla de cuarentones en las relamidas estampas veraniegas de Pequeñas cosas sin importancia, Cena de amigos propone también una nueva variante del socorrido y clásico esquema del banquete distópico para diseccionar (siempre con mucho cariño y comprensión) a esa pequeña burguesía urbana y liberal que parece haberse convertido en lugar común de cierta comedia contemporánea.

No es la primera vez que Danièle Thompson (Cena de Navidad, Patio de butacas) se acerca a este grupo social al que resulta complicado, por no decir imposible, mirar con cierta empatía: gente guapa, variada, culta, con buenos empleos y mejores sueldos que se dedican a mentirse y apuñalarse por lo bajini y a destriparse unos a otros con cariño como supuesto espejo social de la condición humana (y de clase) de nuestro tiempo, el de Sarkozy, para ser más precisos.

De eso va esta Cena de amigos a la que la estructura narrativa en dos tiempos y una plana puesta en escena no le sientan nada bien, estrategias que buscan tal vez liberar a la cinta de su esquema teatral pero que a la postre se acaban convirtiendo en un molesto lastre por su inclinación moralista sobre infidelidades, culpas, redenciones, oportunidades perdidas y segundas oportunidades de unos personajes que, a pesar de sus buenos intérpretes, no nos acaban de interesar ni seducir.

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