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Cardenal abandona la presidencia del CSD

  • Un fútbol casi sin deuda y un consejo cercano a las federaciones, principales logros tras cinco años

Miguel Cardenal anunció que deja la presidencia del Consejo Superior de Deportes (CSD) después de cinco años en los que tuvo que trabajar junto a las federaciones para buscar nuevas fuentes de financiación y puso en marcha el sistema de control económico para acabar con la deuda del fútbol profesional.

Esta iniciativa, que tiene fecha marcada para que el déficit se reduzca a cero, junto al protocolo para combatir la violencia en este deporte, son parte del haber del mandato de Cardenal, en el que ha dado un buen impulso al deporte femenino, con subvenciones para las federaciones que trabajen en este aspecto.

La aprobación del Real Decreto Ley para la venta centralizada de los derechos audiovisuales del fútbol, con el que se cubre la seguridad social de deportistas de alto nivel, y las iniciativas para facilitar la inserción posterior de estos en el mercado laboral, a través de programas y másters de formación, son otros de los aspectos en los que más ha incidido estos años.

El ya ex presidente del CSD intentó estar cerca de los deportistas y valorar las disciplinas emergentes, así como próximo a las federaciones, que en este periodo se han unido en una asociación para agrupar a olímpicas y no olímpicas.

Igual que toda la legislatura iniciada en 2011, los recortes económicos han marcado su mandato, algo que le llevó a decir en una comparecencia parlamentaria de presupuestos en 2014 que "nunca se había hecho tanto con tan poco".

Pese a ello pudo celebrar, entre otros títulos, la segunda Eurocopa consecutiva de fútbol y las 17 medallas en Londres 2012 y Río 2016 hace apenas unos meses.

Su salida de Martín Fierro se confirmó horas después de conocerse que un juez desestimó la demanda presentada en su contra por José Luis Escañuela, así como la decisión de aplazar a 2018 los Juegos Mediterráneos de Tarragona, previstos para el año que viene.

Lo que sí deja pendiente es la renovación en la presente legislatura de la ley antidopaje, para actualizarla al código Mundial y que el laboratorio de Madrid recupere su acreditación para realizar análisis. Además, a la espera de resolución queda el espinoso asunto de las elecciones a la presidencia de la Federación Española de Fútbol.

Pese a haber sido parte de ésta desde su llegada, su relación con el organismo que preside Ángel María Villar fue de las más difíciles, provocando un progresivo alejamiento entre ambas instituciones, el último por las discrepancias sobre el reglamento electoral de la RFEF. Los comicios deberían haberse celebrado en el primer cuatrimestre del año, pero aún no ha recibido el visto bueno del CSD por no cumplir los criterios que marca la orden ministerial.

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