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Griezmann lo mantiene

  • Un gol del galo fija el tercer puesto

El atlético Koke y el espanyolista Javi López luchan por la bola. El atlético Koke y el espanyolista Javi López luchan por la bola.

El atlético Koke y el espanyolista Javi López luchan por la bola. / Quique garcía / efe

El Atlético de Madrid se sobrepuso al hambre del Espanyol en Cornellà-El Prat con la inspiración de Griezmann en el minuto 73, después de firmar un choque sin excesiva fluidez, pero con el oficio suficiente para dejar al anfitrión sin puntuar y atenuar su sueño europeo.

Los de Quique querían más. Jurado avisó en el minuto 4 enviando a las nubes un centro de Gerard Moreno. Fue la ocasión más clara de los pericos en los primeros compases del encuentro. Los blanquiazules llevaban la iniciativa en esta fase.

Aun así, el Atlético demostraba su calidad y capacidad de crear peligro. Carrasco, en el 14, obligó a lucirse a Diego López con un disparo raso y pegado al palo. La exhibición de fuerza rojiblanca quedó en eso. La zaga blanquiazul, con un imperial David López, frenaba las incursiones de Torres y Griezmann.

La entrega sobraba en ambos equipos, pero a los dos les faltaba puntería. Desde el tiro de Carrasco, el Atlético no había visto puerta. Y el Espanyol, pese a combinar y llegar al área con criterio, se deshacía cerca de los dominios de Oblak.

Los de Simeone no estaban finos arriba, pero Godín y Savic no cedían a un rival que ahora ponía el foco de sus acciones en Caicedo, que intentaba imponer su envergadura y Piatti, que hacía lo propio con su electricidad.

En la reanudación, el Cholo adelantó a Carrasco. Quique Sánchez Flores mantenía su idea inicial: su equipo parecía ahora más revolucionado, incisivo y con hambre. Piatti dispuso de dos buenas ocasiones en los primeros diez minutos.

Mientras los madrileños mostraban un juego deslucido e impreciso, el técnico blanquiazul refrescó el ataque con Baptistao. Poco después, Gameiro daba el relevo a Carrasco en el cuadro visitante. El Espanyol, por poco, mandaba, aunque paulatinamente perdía el ímpetu.

No había un dominador claro. En el minuto 70, de todos modos, todo cambió. Primero amenazó Gameiro, solo ante Diego López, aunque falló el remate. Pero Griezmann sí estuvo certero al aprovechar un rechace tras un tiro de Saúl. Pegó el balón al palo y superó al meta gallego. El Espanyol buscó la reacción inmediata. Y estuvo a un paso de lograrlo, con un buen cañonazo de Baptistao, que superó bien a Filipe. Entonces apareció Oblak, clave.

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