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Haraquiri en el Marchán

  • El Guadalcacín controla el partido hasta la autoexpulsión de Dani y la de Diego Galiano justo después del 1-1 Con nueve, el esfuerzo de los locales no obtiene recompensa

El Guadalcacín perdió ayer en el Fernández Marchán. No fue la Lebrijana la que se llevó los tres puntos sino los de Ismael Pérez los que dejaron escapar un triunfo que tenían encauzado hasta la autoexpulsión de Dani y el gol fantasma de los sevillanos que encendió a Diego Galiano (roja también) y a la grada, motivo por el que el granadino Lázaro Bustos tomó las de villadiego suspendiendo el partido hasta la llegada de dos agentes de la Guardia Civil. Con esta derrota, los jerezanos siguen penúltimos, ahora a tres puntos de la salvación. El sábado, a las 12, recibe al Écija, un histórico en problemas que está en puestos de descenso.

Una chiquillada de Dani y una acción impropia de las tablas que se le presuponen a Diego Galiano dejaron al Guada con nueve jugadores antes del descanso con empate a uno en el marcador. Luego, en la reanudación, el esfuerzo físico de los ocho jugadores de campo (más Lebrón) no encontró recompensa y a balón parado la Lebrijana se llevó el gato al agua de un partido que el Guada tuvo controlado hasta el minuto 35.

El equipo de Ismael Pérez había hecho hasta entonces lo que más trabajo le cuesta en el Fernández Marchán: ponerse por delante en el marcador. Ante una Lebrijana con mucha mordiente en ataque, los guadalcacileños le tomaron el pulso rápidamente al partido y tras desaprovechar un par de ocasiones en las botas de un incisivo Jesúzs Muñoz, Adrián Martín encontró el camino del gol recogiendo en el área pequeña un pase de Borja.

Con el 1-0, el Guada empezó a a tener espacios y se mascaba el segundo. El colegiado anuló un cabezazo de Diego Galiano que acabó en gol por fuera de juego e inmediatamente después el Guada sufrió el primer revés de la forma más inesperada. En un forcejeo y tras señalar el colegiado granadino Lázaro Bustos falta a favor de los loales, Dani soltó la mano impactando en el rostro de Lúa. La acción se produjo a dos metros del asistente de la banda de la grada de tribuna y el colegiado no dudó un instante en mostrar la tarjeta roja directa al centrocampista, que hasta el momento estaba cuajando una buena actuación.

Como ante el Sanluqueño hace unas semanas, el Guada marchaba 1-0 y con uno menos. Adrián Martín retrasó su posición y el Guada capeó más o menos el temporal hasta que en el minuto 42 se precipitaron los acontecimientos. En una melé dentro del área local, Plata acertó a rematar, Diego Galiano despejó sobre la línea de gol pero el asistente inició la carrera hacia el centro del campo y otorgando el empate de los sevillanos. Diego Galiano corrió entonces hasta la posición que ya tenía el asistente en el centro del campo, se encaró con él y le gritó que no había entrado el balón en una acción impropia de un futbolista de su experiencia, más aún cuando el equipo ya tenía un hombre menos sobre el campo y a sabiendas de que un árbitro no vuelve atrás cuando toma una decisión de esta naturaleza. Lázaro Bustos también mostró el camino del vestuario a Galiano. Entonces, varios aficionados del Guadalcacín se apostaron detrás de la valla en la posición que ocupaba el asistente y éste, temiendo por su integridad física, abandonó su posición. El colegiado suspendió el encuentro y solicitó la presencia de las Fuerzas de Orden Público. El partido estuvo detenido 20 minutos (15 según el acta de Lázaro Bustos), dos guardias civiles se personaron en el Fernández Marchán y la primera parte, a la que le quedaban 3 minutos, se reanudó sin más consecuencias.

En la segunda mitad, Ismael dio entrada a Luis Castillo en lugar de Jesús Muñoz y estableció dos líneas de cuatro futbolistas con Topo, Luis, Paco y David en defensa y Borja, Alfonso, Adrián y José Vega como primera línea de contención. Con dos más, la Lebrijana se hizo con la posesión de balón y pudo hacer el 1-2 nada más comenzar la segunda mitad en un disparo de Jesús que despejó Lebrón.

El Guada intentaba salir sobre todo aprovechando la velocidad por la banda derecha de Borja. Los locales sabían que la única posibilidad de marcar estaba en los primeros minutos de la segunda parte, cuando aún el fuelle les durase. Así, llegó un arreón del Guada que estuvo a punto de sonrojar a un oponente con dos jugadores más. Borja y José Vega no supieron concretar una contra con mucho peligro, posteriormente el extremo zurdo lanzó una falta en el costado derecho visitante respondiendo Iván Ares con una buena intervención e instantes después Borja cruzó en exceso estando en buena disposición para marcar.

Poco a poco, el partido fue decantándose para el lado sevillano. Plata vio la tarjeta amarilla por ayudarse de la mano en un remate que posteriormente acababa en el fondo de la red. Ismael dio oxígeno a su equipo con las entradas de Martel y Piñero. Este último no llevaba más de un minuto en el campo cuando provocó una falta que supuso la segunda amarilla para el capitán de la Lebrijana Juande. Jugar nueve contra diez era una invitación para salir más al ataque. Paquito lanzó una falta por encima del larguero y a renglón seguido, a falta de diez minutos, la Lebrijana asestó un golpe mortal a la parroquia local con el 1-2 en un saque de esquina que José María remató en el primer palo.

El Guada lo intentó hasta el final del partido adelantando líneas pero sin referencia en ataque y los tres cambios ya realizados no encontró el camino del empate. Al contrario, Lebrón salvó el 1-3 con una buena intervención ante Reales y en la última jugada Lúa cabalgó desde su campo en solitario y cuando iba a encarar a Lebrón se adelantó el balón en exceso.

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