España-Inglaterra | Contracrónica

Kane explora la vía de Papin

  • El delantero inglés se exhibió en la primera parte para desarbolar a la zaga española

  • La selección vuelve a perder en Heliópolis 27 años después

Luis Enrique junto al banquillo español antes del partido. Luis Enrique junto al banquillo español antes del partido.

Luis Enrique junto al banquillo español antes del partido. / Antonio Pizarro

Regresaba la selección española al Benito Villamarín 23 años después y lo que se preveía una fiesta acabó en desastre, sobre todo en unos primeros 45 minutos para el olvido. Harry Kane, ese excelso delantero inglés que algunos sólo consideran un rematador por esa figura desgarbada que lleva al engaño, se puso el traje de asistente para que Inglaterra, con también un estelar Sterling, explorase la vía abierta por Luis Fernández y Papin hace 27 años, cuando Francia acabó con el fortín de Heliópolis.

Más de 48 horas llevaban los aficionados ingleses paseándose, y más cosas, por las calles de Sevilla. En apenas 45 minutos encontraron la justificación a esa larga estancia, con una Inglaterra que pasó por encima de la selección de Luis Enrique. Fue una exhibición de fútbol, que comenzó en Pickford, al estilo de lo que en el Villamarín se han acostumbrado con Setién, y que terminó siempre en Kane. No marcó el goleador inglés, pero ofreció un recital de desmarques y pases para colocar ese histórico 0-3 al descanso.

La afición sevillana, que pitó en parte al God Save the Queen quizá por los numerosos disturbios que provocaron los hinchas ingleses en la capital hispalense, acabaron protestando esa paupérrima imagen española. La fragilidad defensiva retrató la apuesta de Luis Enrique, que sólo mantuvo a Sergio Ramos con respecto a los que habían goleado a Gales el pasado jueves.

El escenario cambió tras el paso por los vestuarios. Al menos la imagen española fue radicalmente distinta con Alcácer y Dani Ceballos sobre el césped. El utrerano, aplaudido en varias acciones en su regreso a casa con la camiseta española, comandó la mejoría española, que acortó distancias gracias a Alcácer. En su décimo remate de la temporada, el delantero valenciano anotó su décimo tanto, como si su cesión al Dortmund lo hubiera liberado de una pesada losa que le impedía rendir en Barcelona.

Kane, ya con el trabajo hecho, se convirtió en un espectador más. Sólo le faltó participar en esos olés con los que los ingleses quisieron demostrar que han aprendido en 48 horas algunas lecciones de sevillanía y no sólo el sabor de la Cruzcampo.

Tampoco le hizo falta a Gareth Southgate –increíble su parecido a Joan Plaza– exigirle más a su estrella. Los intentos españoles se estrellaron en su poblada defensa y el postrero tanto de Sergio Ramos, en la última jugada del partido, sólo sirvió para aliviar esa goleada que se presagiaba al descanso.

Inglaterra se presentó en Heliópolis dispuesta a suturar la herida abierta en Wembley y sorprendió a España en una primera parte de manual. Si Francia ya le había enseñado el camino para vencer en el Villamarín, los ingleses también conocían la senda para salir victoriosos de España. Por algo es la selección que más veces ha vencido en la país ibérico: 0-2 en 1965, 1-2 en 1968, 0-2 en 1980, 2-4 en 1987 y el 2-3 de anoche en Heliópolis.

Los tiempos de felicidad con Luis Enrique se acabaron en Sevilla. Ahora la selección acudirá obligada a Croacia, donde necesita la victoria para no aguardar el resultado de ese último duelo entre croatas e ingleses. Y mejor será así, o Kane sí que adquirirá ya el rostro de Papin.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios