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La lluvia que invitó a la improvisación

  • El clima condicionó un espectáculo de color que nunca quiso decir adiós

Eran las doce de la mañana. Los checos tomaron su sitio mientras los aficionados españoles seguían mirando al cielo en busca de explicaciones y recomendaciones. El altavoz daba el primer aviso: "El partido entre Carla Suárez y Barbora Strycova comienza a las 12:30". Algunos suspiraron, otros tomaban asiento mientras trataban de retirar el agua con improvisadas toallas. La aventura había comenzado.

Pascal Maria, árbitro de élite presente en la eliminatoria, paseaba por el recinto sin la mínima intención de considerar esas condiciones climatológicas como impedimento al juego. "Esto no es lluvia", exclamaba junto a algún organizador, insistiendo en la ironía de la lluvia en Sevilla: "¿Dónde está el agua?"

Pero no todos pensaban lo mismo. "Así no se puede jugar", avisaba un aficionado que no imaginaba un duelo sin múltiples cortes. Tenía razón. Cuando ambas tenistas saltaron a la pista, la checa fue la que vislumbró más intenciones de no adaptarse al rol climatológico. Sus quejas eran las del público. Pero éste quería ver tenis. La Copa Federación no llega todos los días a Sevilla. Lo hizo cuando la lluvia hizo su aparición y el espectáculo frenó su progresión.

José Luis Escañuela no faltó a la cita. Estuvo atento al dominio de Carla Suárez hasta que la lluvia hizo su aparición con más insistencia. Todos se miraron. Y el cielo no parecía dar respuestas. "Tendremos que tener paciencia", había indicado Conchita Martínez el viernes durante el sorteo. La misma que tuvieron los aficionados que abrían y cerraban el paraguas soñando con treguas que posibilitaran la disputa de los partidos. Y el mayor mérito fue regresar a las pistas más de tres horas después del parón. Era una cita improvisada. Quizás esperada. Pero no la soñada. Eso sí, los brazos levantados de Carla quizás sí hicieron merecer la espera.

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