Víctor PÉrez. gerente de Finca la Torre

"No creo que la hegemonía del aceite español esté en peligro"

Víctor Pérez, ingeniero agrónomo de formación, es el gerente de Finca la Torre, una empresa ubicada en Bobadilla que en los últimos años no hace sino cosechar premio tras premio por la calidad de sus aceites ecológicos. El último ha sido el Premio a la Calidad Mario Solinas 2014, otorgado por el Consejo Oleícola Internacional y considerado como los Oscar del mundo del aceite. Los orígenes de esta finca se remontan a hace 2.200 años, cuando los romanos ya se percataron del innegable valor de sus tierras para el cultivo del olivo.

Víctor Pérez, ingeniero agrónomo de formación, es el principal responsable de esta empresa, que ha sabido distinguirse de sus competidores y ofrecer un producto de gran calidad

-¿Qué supone para Finca la Torre recibir un premio como el Mario Solinas?

-Sobre todo es un respaldo a todo el trabajo que hemos hecho durante el último año. Además no es el primer premio que recibimos, así que lo consideramos una continuación de los buenos resultados que hemos venido cosechando. Y a nivel promocional es algo muy importante, porque un reconocimiento así siempre da a pie a que te conozcan más.

-¿Cuál es la clave del éxito de sus aceites?

-Son muchos elementos los que intervienen en el éxito de un aceite, pero diría que sobre todo el trabajo. Claro que luego también intervienen el conocimiento, el equipo humano, las condiciones agronómicas... Son muchas cosas que se van sumando, pero creo que es especialmente importante el trabajo del día a día.

-¿Qué aportan al consumidor los aceites ecológicos frente a otros más industriales?

-Los aceites ecológicos siempre aportan un valor añadido, porque están elaborados con criterios de respecto hacia el medioambiente, y eso es algo que hoy en día lo valora mucho el cliente final, especialmente en Europa. Y a nivel alimentario también le da una garantía plena de que lo que está consumiendo está libre de cualquier elemento químico.

-¿Cree que en lo ecológico está el futuro?

-Sí, estoy convencido. De hecho, la demanda de productos ecológicos está creciendo mucho, y no solo en el sector aceitero, sino otros muchos. En el futuro un porcentaje muy alto de productos va a ser de estas características. No todos, evidentemente, porque no todo el mundo puede trabajar con esos mismos criterios, pero sí una buena parte.

-¿Sabemos valorar en España un buen aceite?

-No, todavía no. Se está haciendo una labor de formación importante y cada vez más empresas apuestan por la calidad, pero a día de hoy el consumidor final no sabe reconocer un buen aceite.

-¿Se pueden considerar un producto de lujo?

-La realidad es que tienen un precio alto, puesto que elaborar estos tipos de aceites es muy costoso. Tienes que renunciar prácticamente a la mitad de la producción. Entonces, en cierto modo son bienes de alta gama, destinados a determinados nichos sociales que se lo puedan permitir. No es un producto que esté al alcance de todo el mundo, eso es una realidad. Pero también hay que tener en cuenta que cuesta mucho hacerlos.

-¿Como ve el sector a nivel nacional?

-Hay una competencia grandísima. Están apareciendo muchísimas marcas nuevas, muchos competidores, y además hay muchos conflictos con el tema de las nomenclaturas y con la identificación de los diferentes aceites, que lo que hacen es confundir aún más al consumidor. Y si a eso se le añade que cada vez hay en el mercado más productos distintos, llega un momento en que al cliente le resulta muy difícil distinguir unos de otros, es un lío.

-¿Está la hegemonía española en peligro, con cada vez más países produciendo?

-A nivel de producción es muy difícil, porque no en muchos sitios se puede producir el aceite que hacemos aquí. Pero es cierto que hay países que están empezando a vender sus aceites, y además lo están haciendo bien. Así que no creo que la hegemonía española esté en peligro, aunque es posible que algunos países puedan ejercer una influencia fuerte sobre criterios, reglamentos de producción y muchos otros puntos.

-¿Puede representar esta competencia una amenaza para los pequeños productores?

-El reto es suyo. Cuando eres un productor pequeño tienes que sobrevivir, y muchos de ellos lo que hacen se servir a cooperativas, y muchas de esas cooperativas no tienen un funcionamiento demasiado bueno. Así que siempre hay un cierto riesgo. Pero las reglas de juego son las que son, y al final todo depende de ellos y de cómo se organicen.

-Cada vez hay más sectores que parecen estar al inicio de la recuperación económica. ¿Es el caso del aceite?

-En el caso de este sector, lo que se está haciendo es tirar mucho de la exportación para paliar la caída del consumo nacional. Pero vamos a seguir teniendo una gran inestabilidad de los precios, que es algo que ha caracterizado siempre al mercado del aceite, y en los próximos años creo que vamos a seguir así.

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