España

Zapatero y López aparcan sus desencuentros por la paz

  • El presidente del Gobierno y el lehendakari han escenificado una imagen de unidad en la que ambos se han dedicado elogios por su contribución al fin de la violencia de ETA.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el lehendakari, Patxi López, han aparcado los desencuentros que han mantenido durante esta legislatura y han escenificado una imagen de unidad en la que ambos se han dedicado elogios por su contribución al fin de la violencia de ETA.

Zapatero ha llegado a la residencia oficial del lehendakari en Vitoria con quince minutos de antelación sobre el horario previsto sobre las 12:15 horas, y además de por López, ha sido recibido por ertzainas vestidos de gran gala, numerosos periodistas -había más de veinticinco medios acreditados, entre ellos uno del País Vasco francés- y el tradicional sirimiri vasco.

En las escalinatas de Ajuria Enea ambos dirigentes, que han prescindido de los paraguas, se han saludado sonrientes y, tras posar brevemente para los medios gráficos, se han dirigido al interior del palacio, donde han analizado durante algo más de una hora el nuevo escenario tras el anuncio de ETA de cesar su actividad armada.

En la rueda de prensa posterior a la reunión, ambos se han cruzado elogios y han ensalzado la contribución de cada uno a la consecución del fin de la violencia. Zapatero ha expresado su "plena confianza" en la gestión que López haga de la nueva etapa y éste ha dicho que el presidente lo "arriesgó todo" por lograr la paz. Esta imagen de unidad en torno al final de la violencia ha contrastado con los desencuentros que el lehendakari ha mantenido con López y en los que el PNV ha tenido un papel relevante.

De hecho, en algunos sectores de los socialistas vascos ha causado malestar que, tras el anuncio de ETA, Rodríguez Zapatero se reuniera primero con el presidente del PNV, Iñigo Urkullu, para analizar el fin de la violencia por entender que debía haberse escenificado primero un encuentro con López. La necesidad del Gobierno de contar con el apoyo de los diputados del PNV en el Congreso ha sido la tónica que ha marcado en buena manera la relación entre Zapatero y López durante esta legislatura.

Uno de los momentos más tensos en esta relación se dio cuando el lehendakari reconoció públicamente sentirse "perjudicado" por el acuerdo alcanzado entre el Gobierno y el PNV para los presupuestos de 2010. Este acuerdo supuso el retraso en la transferencia a Euskadi de la competencia de las políticas activas de empleo, que el Gobierno Vasco había previsto para el 1 de enero de ese año y que finalmente se firmó en la Comisión Mixta a finales de octubre.

La tirantez en las relaciones se fue incrementando una vez que Zapatero anunció que no repetiría como candidato y después de los malos resultados del PSOE en las elecciones municipales y autonómicas. En ese momento, López reclamó de manera reiterada un congreso del PSOE para definir sus líneas de trabajo, en contra del criterio defendido por el presidente del Gobierno.

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