Entre leones

La furia española y el casco

  • De Guindos impone a Linde en el Banco de España frente a González-Páramo. Aguirre y su última cortina de humo: reducir la Asamblea madrileña. Crisis a la vista en Andalucía. Rubalcaba opta por la desmemoria

Linde

El nombramiento de Luis María Linde, un técnico con buen talante, como gobernador del Banco de España estuvo precedido por un presunto acuerdo entre el PP y PSOE. Fruto del mismo, los socialistas colocaban a la ex directora general del Tesoro con ZP, Soledad Núñez, como subgobernadora. Sin embargo, ni gusta a los populares ni entusiasma a Rubalcaba y a los suyos por su vinculación con la Administración de ZP. Una vez que habemus pacto, parece otro fiasco. Más allá de este detalle, la comparecencia del ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, en el Congreso para anunciar la elección de Linde resultó de guante blanco, con los grupos de la oposición instalados en la moderación. De hecho, la crítica más dura la vertió el portavoz de la Izquierda Plural, Cayo Lara, y el objeto de la misma fue el anterior gobernador. Previamente a esta balsámica sesión parlamentaria, De Guindos logró que el presidente del Gobierno le diera el visto bueno a su candidato en detrimento de José Manuel González-Páramo, el candidato del Banco Central Europeo. Por cierto, aunque pocos hablan mal de Linde, algunos ven un hándicap que no vaya a poder agotar el mandato de seis años -dentro de tres, cuando cumpla 70, deberá dejar el cargo- y le consideran menos idóneo que González-Páramo ahora que el rescate de la banca española está cantado.

Madrid

Después de que se conociera el pasado mes que la Comunidad de Madrid había doblado el déficit público y que no era tan modélica como presumía, la lideresa, Esperanza Aguirre, no para de desplegar cortinas de humo para tapar el agujero de las cuentas públicas madrileñas. El pasado jueves anunció un tijeretazo de 1.045 millones de euros para 2012 a través de una reducción del sueldo de los funcionarios, la subida de 29 tasas y la creación de otras 36 nuevas. Para desviar la atención sobre el calado de los recortes, que afectarán al bolsillo de todos los madrileños, pero especialmente al de los más caninos -pasarán de pagar 50 a 140 euros por bebé en la guardería, por ejemplo- planteó dejar en la mitad el número de diputados de la Asamblea de Madrid. Hace poco, esta chica yeyé de la política patria se mostró dispuesta a devolver a mansalva competencias al Estado ante la sorpresa del propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que cada día la soporta menos y cada vez se nota más.

Comparecencias

El PSOE andaluz está cerrado en banda y no está dispuesto a que el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, y su antecesor, Manuel Chaves, comparezcan ante la comisión de investigación que se creará en la Cámara andaluza sobre el caso de los ERE. La primera crisis de gobierno con IU parece estar servida. Tal como defiende el PP, Griñán, Chaves y otros ex altos cargos están obligados a comparecer en una comisión que debiera plantearse como un derecho de los ciudadanos a conocer todos los detalles sobre este grave caso de corrupción y clientelismo político. Eso sí, los populares, por eso de la coherencia política, deberían aplicarse el cuento y no obstaculizar las comparecencias públicas en el Congreso de los Diputados solicitadas por la oposición en el caso Bankia-MAFO, Rato, Blesa, etcétera- o en el caso Dívar. Por cierto, tras conocerse el último informe de la Guardia Civil, en algunos medios judiciales cada vez se entiende menos que la juez Mercedes Alaya, instructora del caso de los ERE, no haya imputado aún al ex consejero de Empleo y actual diputado José Antonio Viera. Nadie duda de que el caso acabará llegando al TS, menos dado a sobreactuaciones.

Fantasmas del pasado

El secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, no lograr espantar los fantasmas de la "herencia socialista". Aparte del caso Faisán, que sigue coleando, el blindaje informativo en Exteriores que impuso el Ejecutivo de ZP en 2010 para evitar filtraciones incómodas le puso el otro día en un serio aprieto. En vez de remitirse a Miguel Ángel Moratinos o a Trinidad Jiménez, los dos ministros del ramo con ZP, cuando fue preguntado, despachó el asunto con un acto de desmemoria: "No recuerdo aquel acuerdo. No se lo puedo explicar". La falta de transparencia va por barrios.

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