Las negociaciones poselectorales

Las mil y una formas de pactar con Vox sin parecerlo

  • La llegada del partido de extrema derecha al escenario político trastoca la estrategia de acuerdos

El presidente de Vox, Santiago Abascal (2i), el líder del PP, Pablo Casado (4i), y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera (d), en la Plaza de colón el pasado 10 de febrero. El presidente de Vox, Santiago Abascal (2i), el líder del PP, Pablo Casado (4i), y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera (d), en la Plaza de colón el pasado 10 de febrero.

El presidente de Vox, Santiago Abascal (2i), el líder del PP, Pablo Casado (4i), y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera (d), en la Plaza de colón el pasado 10 de febrero. / Fernando Villar (EFE)

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La llegada de Vox al escenario político ha trastocado la estrategia de pactos. Las mesas a tres, en este caso con PP y Ciudadanos, no despegan, la foto del trío resta puntos y los documentos firmados, que evidencian acuerdos en la sombra, no aparecen salvo alguno publicado en las redes o exhibido in extremis en rueda de prensa.

Y en este contexto, donde el PP se reúne con las otras dos formaciones pero por separado y Cs niega a Vox reiteradamente, se cocinan mil y una formas de pactar con la formación de extrema derecha pero de forma indirecta, sin que parezca que se está en ello.

NI NEGOCIACIÓN A TRES NI DOCUMENTOS

El ejemplo más reciente es el Gobierno de Murcia. Vox ha dado por rotas las negociaciones para investir presidente al popular Fernando López Miras pese a que ha compartido mesa con Cs.

Los de Rivera han dejado claro que ellos se sentaban con los de Abascal para explicar el acuerdo con el PP y no para repartirse consejerías. El resultado: una investidura fallida y dos meses de plazo para proponer un nuevo candidato.

Pero Vox no se enfrenta sólo a la dificultad de las mesas a tres: tampoco los documentos en los que figura su firma tienen buena salida.

El caso más crítico ha sido el del Ayuntamiento de Madrid. Vox dio por roto el pacto con el PP y convocó una rueda de prensa para hacer público el documento secreto que les daba concejalías de Gobierno.

No sólo en Madrid se negaba la evidencia. También en Palencia Cs negó reiteradamente que hubiese un acuerdo firmado con Vox para nombrar alcalde a Mario Simón, de Cs.

Sin embargo, el documento sobre este pacto, firmado por Vox y Cs y que el propio Simón negaba, fue difundido por la edil de la formación de extrema derecha, Sonia Lalanda, a través de su cuenta en Twitter.

EN HOTELES, SÍ

Las reuniones entre Cs y Vox han sido discretas. Tan discretas que el candidato de Cs a la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado, se reunió con su homóloga de Vox, Rocío Monasterio, en un hotel madrileño 48 horas antes de que se constituyese la Asamblea de Madrid para negociar la formación de la Mesa.

No es fácil reunir a Vox y Cs, y menos con el conocimiento de los medios. El PP actúa de mediador y se reúne por separado. Pese a esto, la estrategia da resultados y los partidos de centro derecha se han hecho con algunos ayuntamientos. Está por ver si con este modus operandi consiguen el Gobierno de alguna comunidad, además de Andalucía.

EL ARGUMENTARIO HOMÓFOBO NO AYUDA

Ante la celebración de los actos del Orgullo Gay las críticas de Vox han ido creciendo.

La dirigente en la Comunidad de Madrid, Rocío Monasterio, cargó contra las fiestas en la capital y contra los "actos explícitos sexuales en la calle en horario diurno". "El Orgullo Gay es una caricatura y una jornada denigrante. Nada tiene que ver con los derechos de los homosexuales". Frases como ésta han abierto una brecha con Cs y PP, que se vieron vetados por la organización del Orgullo: "No pueden estar quienes pactan con la homofobia".

Tampoco ayudan los insultos que Vox, desde Twitter, han lanzado contra el líder de Cs, Albert Rivera, a quien ha llamado "acojonado", "sinvergüenza" y "lameculos de Macron" por no querer sentarse en una mesa a tres.

Otro argumento polémico que complica los pactos fue el utilizado por Monasterio cuando aseguró que los colegios de Madrid "imponen doctrina de género", se dice a alumnos de 8 años "que tienen que probar a ser niño o niña" y "se les habla de zoofilia y parafilias".

CUANDO EL ARGUMENTARIO SE IMPONE

En Andalucía, Vox consiguió que la Junta le entregara los datos de colegiación de los trabajadores que prestan servicio en unidades de violencia de género.

Después de recibir los primeros, Vox ha pedido más, ampliar los datos a las categorías profesionales. La oposición les acusa de "caza de brujas" y de estar elaborando listas negras.

En esta comunidad y pese al "pacto a la andaluza", Vox puso en jaque a la Junta y vetó los presupuestos autonómicos. Diez días después levantó la enmienda a la totalidad tras lograr sustituir el concepto de "transversalidad de género" por el de "igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres".

Sin embargo, en la Comunidad Valenciana, donde Vox también ha solicitado los datos de trabajadores del colectivo LGTBI que imparten cursos en las escuelas, el presidente Ximo Puig se negó a facilitarlos: "No vamos a seguir el juego a esta situación de barbarie".

FOTOS, MEJOR NO

Las fotos conjuntas de PP, Cs y Vox prácticamente no existen tras la polémica imagen en la madrileña plaza de Colón al término de la manifestación por la unidad de España. Unos perdieron más que otros.

La foto que ni el PP ni Cs querían dio aire a Vox, que se situó a la misma altura que los dos partidos de centro derecha. La imagen levantó ampollas y no se ha vuelto a repetir.

CUANDO ROMPEN LA DISCIPLINA

No siempre Vox cumple lo pactado y da su apoyo al centro derecha. Un ejemplo fue el Ayuntamiento de Burgos. Los de Vox rompieron la disciplina y votaron a su candidato, dando la alcaldía al PSOE, aunque estaba pactado hacer regidor al candidato de Cs.

En ciudades más pequeñas, como Torremolinos (Málaga), una edil de Vox, Lucía Cuín, que no devolvió su acta tras darse de baja del partido por discrepancias al asistir a las fiestas del Orgullo, hizo alcalde con su voto al candidato socialista.

Y en una localidad mucho más pequeña, Roales del Pan (Zamora), dos concejales del PP y uno del PSOE entregaron la alcaldía al candidato de Vox, que con sólo 59 votos, el 11%, se ha convertido en el nuevo regidor de este municipio de 923 habitantes.

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