Sesión de control | Crisis del coronavirus

Casado aviva la opción de dejar de apoyar el mando único de Sánchez

  • PP, Cs y ERC se replantean su respaldo a la prórroga del estado de alarma

  • Iglesias arremete contra Vox, que compara a Illa con las ratas

La diputada de Vox Macarena Olona pasa ante el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la sesión de control al Gobierno celebrada este miércoles en el Congreso. La diputada de Vox Macarena Olona pasa ante el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez,  durante la sesión de control al Gobierno celebrada este miércoles en el Congreso.

La diputada de Vox Macarena Olona pasa ante el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la sesión de control al Gobierno celebrada este miércoles en el Congreso. / Mariscal (EFE)

Nos adentramos en la séptima semana, pero el confinamiento no va con ella. El todos a una que postula Pedro Sánchez en la batalla contra el coronavirus suena cada vez más a ciencia ficción, como se vio ayer en una sesión de control que volvió a escenificar la soledad en aumento del Gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos y que la cuarentena tampoco va con ella pese a la gravedad de la situación: el viejo virus (ella, la crispación) circula de nuevo sin frenos por el Congreso y se complica el mando único con el estado de alarma, cuya prórroga parece complicada.

El líder del PP, Pablo Casado, ha alimentado este miércoles  la posibilidad de abandonar el apoyo al Gobierno durante la sucesiva aplicación del plan de “desescalada”, ya que ha acusado a Pedro Sánchez de mentir, de no informarle nunca y de “hacer el ridículo”, y por ese camino los populares no irán.

Un día después de conocerse el proyecto del Ejecutivo para transitar hacia “una nueva normalidad”, la oposición lo ha criticado este miércoles en el Congreso de los Diputados por el contenido y por el procedimiento seguido para la aprobación en el Consejo de Ministros.

PP, Cs y ERC han coincidido en lamentar que no hubieran sabido ningún aspecto del plan hasta que el presidente compareció por televisión.

ERC vira hacia el 'no'

El popular no ha sido el único partido que en la sesión de control del Congreso ha amenazado con un cambio de criterio. Si bien ERC nunca votó a favor de los diferentes estados de alarma que se han ido autorizando, ya que se ha decantado siempre por la abstención, su portavoz, Gabriel Rufián, también ha dado pie a un giro: ha pedido al Gobierno que reflexione sobre si quiere mantener el caudal de apoyos logrado en la investidura de Sánchez.

El Congreso avaló el martes por unanimidad la puesta en marcha de una comisión para la reconstrucción del país tras la crisis del coronavirus, pero Casado y Sánchez han vuelto a escenificar este miércoles la ausencia de sintonía.

El presidente del Gobierno ha exigido al líder del PP que deje atrás su “actitud intransigente” y otra vez le ha pedido que “arrime el hombro”.

Pero también ha recriminado las políticas que el Partido Popular ha llevado a cabo en las comunidades autónomas en las que ha gobernado o en las que gobierna, caracterizadas, a su juicio, por recortes en el Estado de bienestar y la precarización de las relaciones laborales.

El líder del PP, por su parte, ha pedido al presidente que deje de mentir y que le informe por una vez sobre sus planes. Casado, el martes, lamentó horas antes de que Sánchez desgranara el plan de “desescalada” que no podía opinar sobre él sencillamente porque nadie del Gobierno le había comentado nada.

Una vez conocido el contenido del plan, Casado lo ha criticado. “¿Nos puede decir cómo va a garantizar la desescalada si no sabemos cuántos asintomáticos se van a tomar el vermú?”, le ha preguntado.

Sus reproches se han extendido además a la previsión de que habrá una nueva petición de prórroga del estado de alarma, que sería la cuarta.

El PP se desmarca

Como Casado tampoco ha sido informado por el Gobierno sobre ello, a pesar de que el PP ha respaldado las tres autorizadas, espetó a Sánchez: “Puede seguir haciendo el ridículo, pero no nos pida que lo hagamos con usted”.

Un miércoles más en el Congreso, el presidente y el líder del PP han aireado sus diferencias. En cuanto terminó el minuto de silencio acordado el martes por todos los grupos, en homenaje a las víctimas por el coronavirus, intercambiaron reproches.

También los intercambiaron Sánchez y el portavoz adjunto de Cs, Edmundo Bal. Cs es otro de los partidos que hasta la fecha ha dado su voto a favor a todas las prórrogas del estado de alarma.

El diputado criticó el planteamiento del Ejecutivo para recalar en “la nueva normalidad” por cuanto no es “ni seguro ni serio”.

Si bien reiteró la posición de su partido de mano tendida, ha recordado al presidente que éste “no es un cheque en blanco”, y más cuando con la “desescalada” ha generado “mucha preocupación” a las familias.

Este miércoles también ha habido un fuerte encontronazo entre el Gobierno y Vox.

La diputada de Vox Macarena Olona ha acusado al ministro de Sanidad, Salvador Illa, de “opacidad” en los contratos para el suministro de material sanitario, que se han adjudicado “a dedo”.

Olona denunció un contrato de 263 millones de euros a una empresa con sede en Cataluña –“que usted conoce muy bien”, le espetó al titular de Sanidad–, así como el encargo de 60 millones de mascarillas a la Corporación Mondragón, “sin ninguna experiencia”.

“¿Sabe que me demuestra mi experiencia durante diez años como abogado del Estado especializado en la lucha contra la corrupción? Que los corruptos, como las ratas, buscan la oscuridad”, le dijo Olona a Illa, que le replicó a su señoría de Vox por la circunscripción de Granada que no pensaba entrar al trapo de sus provocaciones.

Esa era la máxima de Iglesias, al que se le acusa de postureo y camuflarse en el abatimiento y la compunción para ocultar su instrumentalización ideológica de la lucha contra la pandemia. El líder de Unidas Podemos ha venido manteniendo durante esta crisis sanitaria una actitud conciliadora y ha rehuido el cuerpo a cuerpo pese a las diatribas que le ha dedicado la derecha, hasta este miércoles...

“Ustedes no son fascistas; son, simplemente, parásitos”. En una réplica furibunda, el vicepresidente segundo del Gobierno acusó al partido ultraderechista de “utilizar la muerte” de miles de ancianos en residencias de mayores durante la emergencia del coronavirus “para hacer política”. “Es miserable”.

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