Festival de Jerez

Desenfreno continuo

  • El cante camaronero de Saúl Quirós y David de Jacoba fue de lo más atractivo de la noche

Bailar como baila Belén López tiene su mérito. Pocas artistas hay a día de hoy con el ímpetu y el poder físico que atesora la catalana. Sus pies adquieren una velocidad de ejecución impensable, todo con limpieza y maestría, y su manejo de la situación es abrumador. Sin embargo, tanta rapidez hace que su baile pierda el alma. No hay desplante ni una parada, tan necesaria en el baile, que despierte en el espectador el verdadero sentido.

Teniendo en cuenta todo eso, su actuación el pasado martes por la noche en la Sala Compañía fue más que interesante, aunque eso sí, fría y hermética, demasiado artificial, diríamos.

Su primera aparición sobre las tablas fue para hacer seguiriyas, en un número en el que compartió escena con el bailaor Carlos Velázquez. Coordinación y técnica sobresalieron de su baile que estuvo bien flanqueado por el cante de Saúl Quirós y David de Jacoba. En todo momento el atrás funcionó a las mil maravillas. Dos voces camaroneras a más no poder, pero que arropados por la percusión de Chispa y los instrumentos de viento de Diego Villegas, destacaron bastante durante toda la noche.

Tras un paso por Huelva, con una tanda de fandangos por parte de los cantaores, Belén, de negro y bata de cola, interpretó soleá. No es muy común ver bailar, al menos en esta edición del Festival, con bata de cola en este palo, pero la catalana lo hizo. Además, ofreció un repertorio amplio de movimientos, escorzos y dominio. Lo único reprochable, al margen del escaso protagonismo que le da al braceo, siempre en segundo plano, fue la introducción del saxo, un aporte que choca con la seriedad de este palo, uno de los cantes matrices.

El paso al siguiente baile se realizó con tangos, también muy camaroneros pero hechos con muy buen gusto. Fue entonces el turno del artista invitado, Carlos Velázquez, que esta vez en solitario, bailó bulerías por soleá. Con los pies se mostró impasible y sobrado de facultades, pero con eso sólo no basta, de ahí que el público apenas jalease sus remates.

Alegrías cerraron el repertorio. Aquí Belén volvió a tirar de su fuerza con los pies, sencillamente impresionante, pero al igual que en su anterior aparición le faltó un poco más de templanza, debió recrearse más en algunos pasos y no correr con tanto desenfreno.

Baile: Belén López. Artista Invitado: Carlos Velázquez. Cante: Saúl Quirós y David de Jacoba. Guitarras: Carlos de Jacoba y Carlos Jiménez. Percusión: Rafael Jiménez 'El Chispa'. Vientos: Diego Villegas. Lugar: Sala Compañía. Día: 9 de marzo. Aforo: Lleno.

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