Festival de Jerez

Cante de verdad

  • Luis 'El Zambo' finalizó una destacada actuación cantando por bulerías de Jerez

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Escuchar a Luis 'El Zambo' debería ser una asignatura obligatoria para cualquiera que pretenda dedicarse al cante. Su manera de entonar, sus ayeos, sus melismas y su quejío inquebrantable son herramientas fundamentales para alguien que quiera ser cantaor y qué mejor ejemplo que el santiaguero, un pozo de sabiduría cuando se trata de subirse encima de un escenario. Como decía una de sus letras en los fandangos, se puede cantar mejor, pero más gitano no, una verdad como un templo porque en el veterano artista confluyen una serie de elementos que difícilmente se encuentran hoy en día.

Es Luis un cantaor libre, no adscrito a ningún patrón y que hiere, toca la sensibilidad de cualquiera. Lo es porque llega de la misma forma cuando hace soleá que cuando hace bulerías, que por cierto conoce e interpreta como nadie. Muchos deberían aprender de esta fuente porque desgraciadamente, el cante por bulería genuinamente jerezano, el de la bulería corta, se está perdiendo. Ayer, el Zambo hizo grande este palo, entonando el clásico estilo de esta tierra, sobrado de compás y con un soniquete que no se puede aguantar.

De motor diesel, porque tarda en entonarse, Luis fue creciendo conforme pasaban los minutos. No era un examen fácil, ya que cantar sin micrófono es tan poco frecuente que el cantaor corre el riesgo de esforzarse demasiado y acabar rozao. No fue el caso del de Santiago, que aunque tuvo momentos buenos y menos buenos durante su actuación, dejó patente su señorío encima del escenario, dejándose la piel en cada palo y conectando con el público gracias a esa espontaneidad tan propia que posee.

Si su recital fue notable, parte implícita del mismo fue la guitarra de Fernando Moreno, colosal durante toda la tarde. Protegió al cantaor cuando lo necesitó, se explayó en falsetas para darle aire y acabó levantando los olés en muchas fases de la actuación, merced a su buena mano derecha.

El Zambo comenzó por bulerías por soleá. Chaqueta azul, camisa a juego y un flamenquísimo pañuelo en la solapa, fue saciando sus ganas paulatinamente, aunque en estos primeros momentos se le vio algo frío, poco entonado.

Aires de la mina, más concretamente tarantas, prosiguieron con su repertorio. Motivado por la sonanta de su acompañante, fue poco a poco reposando su cante hasta rematar por cartagenera sobrado de fuerza y recursos.

Con recurrentes comentarios que arrancaron las risas del público se fue ganando la confianza de la sala. "Con el tiempo que hace que no sale el sol y estamos aquí sudando", replicó. Su garganta iba pasito a paso calentando motores, como se pudo comprobar en las soleás. Luis es un verdadero libro abierto cuando se habla de letras y estilos y ayer lo volvió a poner de manifiesto. Soleá de Frijones, Juan Talega o Teresa Mazzantini fueron algunos que ejecutó, todos reposando el cante y dándole su punto justo. Punzó en cada tercio y se le notó a gusto. Tal fue el esfuerzo que tras el remate final resopló y miró al techo. El respetable le brindó una ovación terrible, consciente de que lo había dado todo.

En las malagueñas, no obstante, peleó cuanto pudo con el cante, pero el descomunal sacrificio realizado en el palo anterior le pasó factura.

Sólo fue un leve bajón porque de seguida recuperó los bríos. Sacó a relucir su extenso repertorio de seguiriyas, que dedicó "a mi mujer, a mis hijas, que están aquí, y a todos ustedes".

Bien guiado por la guitarra de Fernando Moreno, impecable, el jerezano regaló momentos de flamencura y de gitanería con ese metal tan recio que posee.

Había llegado su despegue definitivo. "Aquí vamos a estar hasta que venga el lechero", relató. Fue entonces cuando vimos al verdadero Luis El Zambo, un cantaor inagotable y con una capacidad de sacrificio altísima. Nada menos que ocho fandangos, casi sin pestañear, se sacó de la manga ante el estupor del público, que llegado a este punto, estaba completamente volcado con su cante. Dejando el eco en el aire y sacando fuerzas de donde no tenía Luis destapó detalles de genio con algún que otro fandango, naturales y de El Gloria.

A Fernando le entró la risa. "Pon la cejilla donde sea que nos van a echar de aquí", confesó el cantaor, sonriente y satisfecho con lo que estaba aconteciendo.

El colofón a su actuación llegó con lo que mejor sabe hacer, cantar por bulerías de Jerez. Sin recurrir a letras estrafalarias pellizcó lo suficiente como para que la sala aplaudiera más que nunca y terminara tocando palmas por bulerías. De arte.

Cante: Luis 'El Zambo'. Guitarra: Fernando Moreno. Palmas: Luis Santiago y 'Cachorro'. Día: 10 de marzo. Lugar: Palacio de Villavicencio. Aforo: Lleno.

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