La crítica

Dos señoras del cante flamenco

  • La utrerana Mari Peña y la trianera La Tana protagonizan una serie de cantes que no dejaron indiferente a nadie

 Dos mujeres, dos estilos, dos voces unidas por el Festival de Jerez. Una nacida en Utrera y otra en Sevilla. Las dos féminas trajeron al Palacio de Villavicencio en la tarde de ayer una serie de cantes que no dejaron indiferente a nadie. 

Mari Peña, una de las pocas señoras del cante de Utrera que va quedando, tuvo una destacada aparición rememorando a las grandes figuras de su tierra. Del mismo modo, La Tana dejó a un lado su faceta más comercial para ofrecer un recital de cante jondo. Ambas, acompañadas de Antonio Moya a la guitarra y de Rocío Peña a las palmas y jaleos, fueron capaces de abarrotar  una sala de gran armonía acústica. 

La primera en romper el hielo fue Mari Peña por tientos y tangos. La voz añeja de la utrerana desprende seriedad de la misma manera que gracia y salero, dependiendo de lo que esté cantando. Quedó reflejada, a lo largo de su actuación, la influencia de esas mujeres significativas de Utrera y alrededores, como La Perrata, Inés Bacán y las hermanas Fernanda y Bernanda en especial. 

Tras ella La Tana, con aires trianeros y con mucho compás ofreció una soleá por bulerías con la musicalidad que la caracteriza. La cantaora ha dedicado sus últimos años a un flamenco menos convencional, una fusión que ha marcado a una parte de la juventud con canciones más actuales y rítmicas. Tiene una poderosa capacidad para  alargar y ligar los tercios que le da un toque modernista a cada cante.

La de Utrera se acordó de las cantiñas del Pinini y La Tana destacó por los aires de levante. Dos tarantas que provocaron varios ‘olés’ en el público.

El guitarrista de la escuela de Pedro Bacán, tuvo un papel fundamental en la tarde. Supo facilitar las intervenciones de las cantaoras con las que se entendía a la perfección, sobre todo con Mari Peña, su mujer. Entonó la sonanta por soleá, para que surgiera esa sensación de viaje en el tiempo, en el que la Fernanda estremecía a la afición con esos trágicos cantes de la Serneta. 

Las dos figuras de la tarde, con una perfecta entonación, llevaron a cabo una tanda de fandangos por soleá, cada una en su estilo. Para acabar, ambas se levantaron para, en solitario, dar un repaso a las bulerías. Como es natural en las de Utrera, Mari tiró de cuplés y letras de Bambino, El Turronero y la Bernarda. En esta ocasión brilló más Mari Peña que La Tana. Ésta, acostumbrada a grandes escenarios y a espectáculos de baile, abusó en algunas ocasiones de los pies creando sonidos  desagradables. 

Ambas se cantaron y se bailaron para despedir la actuación, no sin antes agradecer a la organización “la oportunidad ofrecida”, alentando a que “nos veamos en muchas más ocasiones”. 

Cante

De Utrera a Triana        

Cante: Mari Peña y La Tana.  Guitarra: Antonio Moya. Palmas: Rocío Peña. Día: 4 de marzo. Lugar: Palacio de Villavicencio. Aforo: Lleno.

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