Jerez

Brandy a medias tintas

  • Las bodegas se alinean con Francia para elaborar brandies con el 50% de alcoholes no vínicos y bajar su graduación Las marcas que abandonaron el Consejo podrían así volver

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El desplome de las ventas de brandy de Jerez en el último año refleja la difícil situación que atraviesa el sector y su Consejo Regulador, cuyos intentos hasta ahora por paliar la fuga de las principales marcas de brandy solera han caído en saco roto. La brecha abierta en 2009 con la salida de la denominación de origen de Veterano y Soberano se ha agrandado en los años siguientes, en los que el resto de las principales marcas de la categoría solera, que representaban del orden del 80% de las ventas totales de los brandies jerezanos, siguieron los pasos de las primeras etiquetas, que pasaron a denominarse bebida espirituosa, sin más.

Centenario y Espléndido figuran entre las últimas marcas que han dejado de ser brandy al bajar de los 36 grados mínimos que exige la normativa europea, renuncia que les permite el uso de alcoholes no vínicos -destilados de otros productos agrícolas como patata, remolacha...- en su elaboración, con el consiguiente ahorro ante el fuerte incremento de costes de la materia prima, que el Consejo Regulador cifra en el 400%.

 

En la coyuntura actual, el futuro del brandy de Jerez es una incógnita, pues aunque de momento las bodegas mantienen los reserva y gran reserva dentro de la denominación de origen, es decir, con entre 36 y 45 grados de alcohol procedente de destilado de vino -el distintivo de calidad frente a otras bebidas espirituosas, según señala el Consejo Regulador en su portal web- nada impide que en cualquier momento las bodegas puedan dar el paso para elaborar sus brandies de alta gama con menor graduación y alcoholes que no tienen su origen en la uva.

 

En este contexto, Francia, con el apoyo de los productores de vino de Oporto, han lanzado una propuesta que se ajusta como un guante a los intereses de la industria del brandy de Jerez, aunque signifique renunciar a los principios más sagrados de la bebida jerezana. El sector vitivinícola francés pide un cambio en la normativa comunitaria que regula la definición de brandy para permitir el uso de hasta el 50% de destilado de subproductos del vino (lías, orujos) o incluso contemplar la posibilidad de utilizar otros alcoholes no vínicos frente al reglamento actual que obliga a que el 100% sea destilado de vino. Eso sí, el cognac francés seguiría elaborándose en exclusiva con destilado de vinos de esa misma región, preservando así su condición de denominación de origen y no sólo para la crianza, como ocurre con el brandy de Jerez.

 

La Federación Española de Bebidas Espirituosas (FEBE), de la que la patronal bodeguera Fedejerez es socio fundador, se ha alineado con esta postura, e incluso va un paso más allá al pedir que se disminuya el grado alcohólico de los 36 actuales a 30, que curiosamente coincide con el de las bebidas espirituosas en las que se han convertido los antiguos brandies solera que abandonaron el Consejo Regulador.

 

Italia, por contra, ha manifestado su rechazo frontal a la propuesta, a la que también se oponen la asociación de alcoholeros españoles -que destilan el 80% del alcohol de vino- y la sectorial de viñas de Asaja, desde la que advierten del aumento de excedentes de vino que implicaría esta medida, con la que estiman que dejarían de destilarse cuatro millones de litros de los seis millones que se destinan anualmente para uso de boca.  

 

Para el presidente del Consejo Regulador , Evaristo Babé, lo primero, sin embargo, "es la supervivencia de las empresas". Ante el desarrollo de las bebidas espirituosas en detrimento del brandy de Jerez, "un hecho cierto que no es motivo de alegría", hay "una cuestión de supervivencia", reitera Babé, quien asegura que algunas bodegas ven en esta medida una puerta abierta el retorno a la denominación de origen de algunas de las marcas que lo abandonaron.

 

Es más, Babé recuerda que aunque hay marcas que salieron del Consejo que se elaboran al 100% con destilados de otros productos agrícolas, hay otras que aún utilizan el 51% de alcohol vínico, por lo que se ajustarían a la propuesta francesa, que aún no se ha planteado formalmente ante las autoridades europeas.

El Ministerio de Agricultura, por su parte ,tiene una difícil papeleta por delante, ya que deberá posicionarse en su momento a favor o en contra, es decir, del lado de la industria de las bebidas espirituosas, entre ellas el brandy, o del lado de los alcoholeros y viñistas. El próximo día 26 se ha fijado una primera reunión en Madrid para abordar este polémico asunto.

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