Jerez

Compro oro o gazpacho

  • Pepino, tomate y cebolla alcanzan diferencias de precios en origen y destino de hasta el 1.500%; el 'oro' del gazpacho acaba en el bolsillo de las grandes cadenas de distribución

La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos -COAG-, junto a las organizaciones de consumidores UCE, CEACCU y CECU, han presentado esta semana el Índice de Precios en Origen y Destino de los Alimentos -IPOD-, correspondiente al pasado mes de mayo.

Las cifras que arroja este nuevo IPOD son las más elevadas desde que se creará este índice hace ahora un año, y reflejan un diferencial superior en muchos casos al 1.000% para los productos hortícolas, lo que viene a refrendar las denuncias emitidas por COAG por los bajos precios registrados durante todo el año 2009.

Destaca en esta ocasión el abusivo margen diferencial que presentan los productos hortícolas que empiezan a ser más demandados por los consumidores en estas fechas, caso de los ingredientes básicos de una comida tradicional y siempre presente en las mesas durante los meses de verano: el gazpacho.

En nuestra zona, donde a menudo se superan los 40º, el consumo de gazpacho es una fuente rica en oligoelementos, sales minerales y otros nutrientes, al tiempo que refresca, mantiene el organismo hidratado y sacia el apetito. Sus ingredientes, pedazos de pan, hortalizas, aceite de oliva y vinagre se han encontrado, desde siempre, entre los más asequibles entre las clases más humildes, lo que ha hecho de este plato uno de los más populares.

En la actualidad, en cambio, el sabor popular del gazpacho queda en el recuerdo ante los precios que están alcanzando, por ejemplo, el pepino (1,80 euros/kg.), la cebolla (1,10 euros/kg.) o el tomate (2,29 euros/kg.), productos además típicos de las huertas de la provincia de Cádiz, donde el año se produjeron 7.000 tn. de pepino, 17.560 tn. de cebolla y 68.983 tn. de tomate. ¿Y a qué precios se paga, de media, todo esto que se produce en nuestros campos? A precios sumamente bajos: pepino a 12 céntimos/kg., cebolla a 14 céntimos/kg., y tomate a 24 céntimos/kg. La diferencia origen-destino es indignante.

Falsa competitividad

Ante el abusivo margen de beneficios que se embolsan los distribuidores, COAG y las organizaciones de consumidores UCE, CEACCU y CECU, además del IPOD, han presentado un documento reivindicativo al que han titulado 'La alimentación, una preocupación de toda la sociedad que se cocina en Bruselas', coincidiendo con la cercana celebración de las elecciones europeas.

En este documento, las organizaciones firmantes afirman que en medio de la actual crisis, a algunas instancias públicas no se les ocurre otra opción que acometer una nueva reconversión del sector agrario reduciendo aún más la población activa, con el falso argumento de incrementar competitividad. "Rechazamos este enfoque -recoge el documento- porque se está llegando al límite de la viabilidad social del sector. Un sector, por otra parte, profesionalizado y eficiente que no puede ser obligado a competir frente a la explotación social, económica y medioambiental que practican las multinacionales y poderosos agroexportadores en los países pobres".

La gran cuestión es si se quiere mantener el sector agrario dada su naturaleza estratégica y sus múltiples funciones (desde el punto de vista alimentario, medio ambiental, social y territorial) o se pretende entregar la alimentación a los mercados especulativos. "Una mayor destrucción de nuestra agricultura supondrá un aumento de las importaciones y como consecuencia unos alimentos más caros para los consumidores y la posible asunción de más riesgos de seguridad alimentaria", se argumenta en el informe, que señala además que "estas decisiones estratégicas se están demorando en un momento en el que el tiempo se nos acaba".

Para COAG, los responsables políticos, a punto de ser elegidos para representarnos en Europa, deben buscar los acuerdos que permitan establecer estrategias de futuro para el sector. Los agricultores tienen graves problemas en la cadena de distribución agroalimentaria, que están afectando negativamente a sus rentas como por ejemplo, la presión 'hacia abajo' de los precios en origen, el retraso abusivo de los pagos en el tiempo, importaciones cada vez en mayor volumen y con menor control, devolución injustificada de productos, no remuneración de los costes de producción, inexistencia de contratos-tipo y relaciones interprofesionales equilibradas. Los consumidores, por su parte, están pagando precios excesivos por los productos agrarios en relación a lo que percibe el agricultor o ganadero por ellos. El caso del pepino y otros ingredientes del gazpacho son buena prueba de este injusto desequilibrio.

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