Investigación

Descubren la autoría del retablo mayor de la iglesia de Medina

  • Los jerezanos Manuel Romero y David Caramazana publican un estudio en la prestigiosa revista ‘Archivo Español de Arte’ donde desvelan los autores de esta obra del siglo XVI

David Caramazana y Manuel Romero muestran la revista que ha publicado su investigación. David Caramazana y Manuel Romero muestran la revista que ha publicado su investigación.

David Caramazana y Manuel Romero muestran la revista que ha publicado su investigación. / Pascual (Jerez)

Retablo mayor de Santa María la Coronada de Medina Sidonia, Jerónimo de Valencia y Cristóbal Voisín. 1555-1584. Retablo mayor de Santa María la Coronada de Medina Sidonia, Jerónimo de Valencia y Cristóbal Voisín. 1555-1584.

Retablo mayor de Santa María la Coronada de Medina Sidonia, Jerónimo de Valencia y Cristóbal Voisín. 1555-1584.

Decir que Jerez era la segunda ciudad más importante del Arzobispado de Sevilla no es ninguna exageración, aunque en la actualidad se reniegue en muchos aspectos de ella. El Jerez del siglo XV posee un término municipal enorme y vacío además, lo que genera un excedente agrario que se traduce en mercancía que sale, en dinero. Jerez está además muy bien situada para la época, con un acceso al mar para, primero Canarias y, luego, América. Y, a la vez, lo suficientemente protegida de los ataques que puedan llegar desde la costa. Genoveses e ingleses vienen a invertir. Y eso está en los archivos. “El patrimonio que tiene Jerez, en mejor o peor estado, no salió de la nada. Había poderío y arte”.

Lo dicen los historiadores jerezanos Manuel Romero Bejarano y David Caramazana Malia, que acaban de publicar un estudio en la prestigiosa revista ‘Archivo Español de Arte’ (CSIC) que revela la autoría del retablo mayor de la iglesia parroquial de Santa María la Coronada de Medina Sidonia, del siglo XVI, “que se conserva completo y del que se sabía muy poco”, apunta Romero. Hasta este descubrimiento les llevó un jugoso contrato del Archivo de Protocolos Notariales de Jerez para hacer la ‘máquina’, es decir, la arquitectura del retablo con algunos relieves secundarios.

Partiendo del análisis biográfico y estilístico de los creadores del retablo, los entalladores Jerónimo de Valencia y Cristóbal Voisín, y de la propia obra escultórica, “planteamos una nueva aproximación al contexto de la escuela de escultura sevillana del segundo tercio del siglo XVI”. Estos mismos autores habían hecho unos años antes la sillería de la Cartuja de Jerez y, de hecho, se puede ver similitud de estilos en ambos trabajos.

Caramazana subraya que esta obra es crucial para entender la retablística de mediados del siglo XVI, “sin ese retablo no se entiende muy bien qué estaba pasando en ese momento”. De ahí la importancia de este descubrimiento, investigación tras la que los autores llevaban varios años. Es, lo que se podría decir, “un pelotazo artístico”. Y es que hasta la fecha sólo se había hecho en la zona retablo gótico. El de Medina supuso uno muy avanzado para la época, en consonancia con las corrientes europeas.

Y, ¿por qué se descubre este documento en Jerez y no en un archivo de Medina? “Hay que tener en cuenta que en el siglo XVI se están terminando de construir grandes iglesias como la de San Miguel, San Marcos o la misma iglesia de Medina, Tarifa, Vejer... Hasta ese momento no hay talleres de escultores aquí, y tampoco había demanda de esculturas porque con una iglesia en obras a nadie se le va a ocurrir hacer un retablo. Pero a partir de que se cierra la bóveda de la Cartuja, la obra de arquitectura, y hay que decorar por dentro, se afincan los escultores en la ciudad. Se establecen más escultores aquí, donde había más negocio, Jerez”. Se van contratando entonces más obras, como la de Medina, localidad en la que vivieron de forma temporal Valencia y Voisín.

Además de la autoría de este retablo mayor de Medina, Romero y Caramazana hablan en su estudio de la calidad de la obra, “que no se ha tocado desde que se hizo. Hay labores magníficas de talla y policromía. Y algunos de los relieves están inspirados en Durero, uno de los principales artistas de finales del siglo XV y principios del XVI, lo que demuestra la formación de ambos creadores.

Dice el artículo que Jerónimo de Valencia y Cristóbal Voisín “habían llegado a Jerez desde Sevilla en 1547 para trabajar en la sillería coral de padres de la cartuja de Santa María de la Defensión. Su importancia para la escultura de Jerez y su entorno en la época es crucial, pues trajeron al territorio de la actual provincia de Cádiz las últimas novedades del manierismo europeo. Tal vez el más estudiado sea Jerónimo de Valencia, quien marchó a Badajoz para trabajar en el coro de su catedral. Por su parte, Voisín, de origen francés, permaneció hasta su muerte en Jerez, estando documentada hasta el momento la autoría de la Virgen del Rosario de la iglesia de Santa María de Arcos de la Frontera y su intervención en el primitivo retablo mayor del convento de Santo Domingo de Jerez”.

“Un asunto importante que tratar es el del mecenazgo de los duques de Medina Sidonia, señores del lugar, quienes habían financiado la construcción de la capilla mayor de la iglesia como demuestran los escudos que campean en sus muros laterales. Si bien ninguno de los documentos analizados hace una clara referencia a este mecenazgo, el término “coronas” citado en uno de los contratos bien podría hacer referencia a unos escudos ducales que en la actualidad no figuran en la obra. Por otra parte, resulta muy significativa la intervención de Juan Bautista Vázquez ‘el Viejo’, quien trabajó para el VII duque Alonso Pérez de Guzmán (1549- 1615) desde 1575. Así pues, parece poco probable que los duques no financiaran parte del retablo de Medina, máxime teniendo en cuenta que se trataba de uno de los templos más importantes de sus dominios señoriales”.

“Este estudio –añaden– abre un abanico, te da una visión de lo difícil que era la contratación entonces de este tipo de obras. Asimismo, la investigación ha dado pie a corregir ciertas atribuciones a autores de diversas escenas que eran erróneas. Es un retablo que da que pensar y no es un estudio a nivel local. Va más allá”.

Y de aquí surgen también nuevas investigaciones, como la que tienen entre manos ambos jerezanos sobre los primeros talleres de escultura que se afincan en la ciudad. Asimismo, están elaborando un libro conjunto sobre las vías de comunicación en el siglo XVI. “Y es que de investigar no se acaba nunca. Sobre todo, porque el Archivo Municipal de Jerez y el de Protocolos son un tesoro a nivel nacional”. Asimismo, Romero Bejarano publicará próximamente un libro sobre el papel de la mujer en el siglo XVI, que dará mucho que hablar. Y aquí lo contaremos. 

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