Jerez

"Mamá, quiero denunciar"

  • Relato de una madre sobre la agresión y violación que sufrió su hija cuando tenía 8 y 11 años

  • Los presuntos autores están en libertad a la espera de juicio el próximo mes de noviembre

Sofía (nombre ficticio), de espalda en 'Diario de Jerez', ayer. Sofía (nombre ficticio), de espalda en 'Diario de Jerez', ayer.

Sofía (nombre ficticio), de espalda en 'Diario de Jerez', ayer. / pascual

Un auténtico infierno. Cuando la hija de Sofía -nombre ficticio- tenía 8 años el padre de su amiga le tocaba bajo una manta mientras los tres veían dibujos en la televisión. También la cogía en brazos cuando supuestamente estaba dormida -ella era consciente- y le tocaba. Lo contó años después. No había pasado ni un año de su denuncia cuando otro adulto abusó de ella. Tenía 11 años, al mes siguiente cumplía 12. En esta segunda ocasión, Sofía sospechó inmediatamente, la pena fue no llegar a tiempo. Aquí, el relato de una madre rota que no se explica cómo estos dos adultos aún no han sido juzgados y siguen en la calle en libertad.

"Era vecino de mi suegra. Un padre de familia y su hija era amiga de la mía -no se darán datos de la menor-. Se tapaba con una manta y le hacía tocamientos, la cogía dormidita y se la llevaba con él. Yo vi en mi niña un cambio brusco pero lo achaqué a que yo había empezado una relación que tenía niños. Hubo cambios en mi hija en el aseo, bajaron las notas en el colegio... y esto ocurre durante años. Me culpo". La hija de su pareja (entre ellas se llaman hermanas), le animó a contarlo. "'Mamá, quiero denunciar'. Me chocó mucho. '¿Te acuerdas de este hombre que vivía en el bloque de la abuela... cuando yo subía a su casa...? Pues me tocaba, cuando me dormía me cogía y me tocaba...'", recuerda Sofía. Denunciaron "y hasta ahora". "Quiero que la sociedad entienda que esto es muy duro y no puede tardar tanto", critica la madre de la víctima.

La familia denuncia "desprotección" sobre la niña: "No le corresponde ni un psicólogo"

Derivaron a la menor a la Fundación Márgenes y Vínculos "y mi niña siempre salía llorando. Las pruebas preconstituidas se la repiten hasta tres veces porque en una el audio no funciona y en otra porque la cámara no va. Me parece que una asociación así debería tener más cuidado con estas cosas". "Mi niña empieza el tratamiento, le empiezan a enseñar que cuando esté en una situación complicada que sepa decir no y que huya. Vamos todas las semanas a Cádiz. Esto se denuncia en junio de 2015 y en marzo de 2016 ocurre lo otro", sigue relatando Sofía.

Un día se desahogó con la madre de una compañera de su hija -ambas practican equitación- y le reconoce que le da miedo que duerma fuera de casa, que es una niña "vulnerable" por lo que había pasado, y el señor que le daba clase estaba al lado, y se enteró. "Este hombre era muy amable con nosotros. No le pagábamos las clases sino que nos permitía que la niña montara a caballo a cambio de tabaco y cerveza. Me dijo que esto no se lo comentara al resto de madres porque las demás sí pagaban. Un día se me estropeó el coche, llegamos un poco más tarde y él esperaba su paquete de tabaco. Así que vino a casa -eran vecinos en una barriada rural de Jerez- y mientras mi pareja fue a comprar tabaco yo me puse a hacer la cena para mis niños, para mi pareja y para él. Entonces él le empezó a decir a mi hija (11 años) que mejor que ella fuera a otra hora y no con el resto. Como le pagábamos de forma diferente, no lo vi del todo raro", describe Sofía.

Le propuso ir a su casa "un minuto" para enseñarle "una boca de caballo o moldura, no sé muy bien", y Sofía dijo que incluso se llevara a su otra hija pequeña que lloraba. "Me contestó que era un minuto, que no iban a tardar -suspira- y que no se llevaba a la pequeña. Sigo con la cena, mi pareja sigue fuera y no sé por qué sentí algo. Cinco minutos, diez y presiento que algo pasa. Cuando llega mi pareja le grito que vaya corriendo, que tenía dentro que le hacía algo. La casa estaba al lado. Ya había hecho todo. Esta persona había echado el cerrojo, le tiró de los pelos, la empujó al sofá, le quitó la ropa... Mi pareja empieza a llamar, sus perros ladran y le dice 'vístete que me vas a buscar una ruina'. Le abre, él disimula, y vuelven a casa". "La niña se sentó y estaba rara. Le dije que se lavara las manos y me la llevé. Le pregunté qué había pasado y me dijo que le ha intentado besar. No me dijo nada más. Me fui hacia él, le eché de mi casa", recuerda la madre. La abrazó y la notó caliente, así que le aconsejó una ducha para que se reconfortara. "Y mientras estaba en el baño llamé a la Policía. No sé si se sintió más protegida y lo contó todo. Nos vamos al hospital, le hacen las pruebas, se llevan la ropa y sí, tenía semen por todos lados", declara Sofía, quien tuvo que comprar la píldora del día después.

Este presunto agresor pasó dos meses en prisión y salió. Sofía lamenta que en la misma Comisaría "te dan un documento con todas las supuestas ayudas que le pertenecen a la niña y nada. Parece mentira que cuando eres un niño no te corresponde ni un psicólogo. La he llevado mientras he podido pagarlo, pero mi hija ha estado desprotegida en todos los sentidos". En el primer caso no le concedieron la orden de alejamiento que solicitó, "y Jerez es muy pequeño. Yo me lo he encontrado en la calle, mi pareja también. Mi niña no puede estar aquí -vive actualmente fuera de Jerez con un familiar-".

El 20, 21 y 22 de noviembre se celebrará el juicio de los dos casos juntos. Para el primero Fiscalía solicita 11 años y la familia 12. Para el segundo caso ambos coinciden en 13 años de prisión por violación. "No entiendo que se tarde tanto, ¿y si lo vuelven hacer? Mi hija ha perdido su brillo en los ojos. Yo entiendo que la justicia es lenta, pero para ciertos temas no se puede retrasar tanto", denuncia.

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