Educación | Literatura infantil y juvenil

Mirar para leer

'La ola', de Suzy Lee.

'La ola', de Suzy Lee.

Cuando ojeamos uno de esos álbumes ilustrados que se compone sólo de imágenes y no tiene texto alguno, podemos quedar tan perplejos que no sabemos cómo enfrentarnos a él. No imaginamos de qué manera contarlos a nuestros hijos o no le vemos sentido a mostrarlo a nuestra clase.

Y es que el libro sin palabras deja una gran libertad a nuestra imaginación. Tenemos en nuestras manos el objeto libro y una sucesión de imágenes. El sentido y la historia tendremos que terminar de construirlo nosotros como lectores. Por eso me resulta tan interesante. En una primera lectura, identificamos descriptivamente los objetos y los sucesos, pero enseguida viene la construcción de significado. Y si ese descubrimiento se hace en familia o en un grupo de iguales, la construcción se hace más rica.

Hay libros en los que la mediación es necesaria en las primeras edades. Asomarse con el niño a cada página, preguntarse qué está pasando, asombrarse y dejarse sorprender en cada nueva imagen, es a veces mucho más interesante que leer el texto que acompaña a un cuento.

De hecho, existen estudios empíricos de diversos expertos en diferentes partes del mundo que coinciden en señalar que los álbumes sin palabras propician el desarrollo de estrategias de lectura a través de la interacción oral y la construcción conjunta de sentido.

Hablemos de una autora italiana que revolucionó el mundo de la literatura infantil con su libro “El globito rojo” publicado en 1967. Sus libros son de una sencillez apta para todos los públicos, tanto en la forma como en el contenido, pero dotados de una finura estética y un pensamiento poético muy ligado a la naturaleza y al ciclo de la vida. En el caso de Iela Mari, se cumple el famoso dicho minimalista “menos es más”. Quizás esta sencillez sea abrumadora para algunos, pero si sabemos mirar, descubriremos la oportunidad de dejarnos fascinar por las transformaciones que encontramos en cada paso de página, su manera de jugar con las formas y colores. No hay que explicarlo todo. Podemos ponerle palabras o solo dejarnos llevar por la imagen.

Entrando ya en el s.XXI, una autora imprescindible es la coreana Suzy Lee, una auténtica maestra en el arte de jugar con la realidad y la fantasía dentro de un libro. Su Trilogía del límite, que consta de tres libros independientes, “Espejo”, “La ola” y “Sombras”, utiliza una narrativa que sorprendió al mismo editor, que cuando vio que la protagonista desaparecía en el pliegue central del libro pensó que se trataba de un fallo de imprenta. En efecto, Suzy Lee utiliza elementos del libro como la división en doble página para construir la historia, jugando constantemente con diferentes planos de la realidad que se separan o se mezclan a lo largo del libro. Ese juego fantástico es captado por el lector-niño, mientras que el lector-adulto es capaz de adivinar un mensaje más profundo y disfrutar de la elegancia hecha imagen.

Mirar y hablar sobre un libro sin palabras da como resultado una lectura oral, creativa y espontánea, en la que los lectores nos convertimos en creadores de narración. Las teorías constructivistas señalan que esta lectura oral compartida propicia el desarrollo de estrategias complejas propias de la lectura de textos escritos. Se aprende a leer planteando preguntas (“¿Qué pasa aquí?”) , realizando predicciones (“¿Qué pasará ahora?”) y también estableciendo relaciones y deducciones (“Ah, era por eso…”). El álbum sin palabras se descubre así como un instrumento favorable para la descripción, la interpretación y el análisis crítico.

A pesar de estos estudios, las creencias de los adultos mediadores y sus criterios de selección indican que el álbum sin palabras no suele formar parte del canon escolar, y que los profesores tienden a priorizar el criterio pedagógico frente al artístico y literario . Un error común además es relacionar la ausencia de texto con la etapa prelectora, haciendo así que estas obras se descarten como herramienta para enseñar competencias lectoras.

Según Suzy Lee, estar delante de un álbum ilustrado “en cierto sentido puede impresionar, pero también puede resultar frustrante, algo así como estar delante de una gran sabio silencioso”. Os animo desde aquí a perderle el miedo a este sabio silencioso que tanto tiene para mostrarnos. Os invito a mirar para leer.

Reseñas de libros

Migrantes. Migrantes.

Migrantes.

Migrantes

Autora: Issa Watanabe. ISBN: 978-84-949901-5-1. Editorial: Libros del Zorro Rojo. Año: 2019

Esta vez son los animales los que tienen que emigrar. Déjate emocionar por la belleza de las ilustraciones llenas de expresividad y color sobre el fondo rojo. Un libro para mirar y para hablar, que muestra la dura realidad de la emigración personificada en animales de diferentes especies, tamaño y condición, con un destino común.

El globito rojo. El globito rojo.

El globito rojo.

El globito rojo

Autora: Iela Mari. ISBN: 978-84-96388-24-6. Editorial: Kalandraka. Año: 2006

Un clásico recuperado escrito en 1967. Las ilustraciones minimalistas se sirven del rojo, el fondo blanco y la línea negra para sorprendernos magistralmente en una sucesión de imágenes que se van transformando.

Sombras. Sombras.

Sombras.

Sombras

Autora: Suzy Lee. ISBN: 978-84-937506-5-7. Editorial: Barbara Fiore. Año: 2010

¡Click! Se abre el libro y se enciende la luz. Empieza el juego de sombras, donde las manos pueden ser un pájaro y el aspirador un elefante. Amarillo, blanco y negro es todo lo que se necesita para representar este juego de sombras que acaba cuando se apague la luz.

Caperucita roja. Caperucita roja.

Caperucita roja.

Caperucita Roja

Autor: Adolfo Serra. ISBN: 978-84-17651-73-2. Editorial: Nórdica.

La expresividad de las ilustraciones y el juego visual de un pelaje lobuno que puede ser árbol, escalera o la melena de la propia Caperucita nos harán gozar de una intensa experiencia estética que se vale de la imagen para elaborar una nueva narrativa para el cuento clásico.

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