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Las Murallas Andalusíes de Jerez

Las Murallas Andalusíes de Jerez Las Murallas Andalusíes de Jerez

Las Murallas Andalusíes de Jerez

Uno de los mayores activos patrimoniales de la ciudad son sus murallas. Levantadas en época andalusí, entre los siglos XII-XIII según las teorías de mayor aceptación, dan testimonio tangible de una ciudad importante y majestuosa.

Hoy aún son visibles en numerosos puntos de la ciudad aunque hayan desaparecido totalmente en algunas zonas, o en gran parte se encuentren ocultas a la vista dentro de muchas de las fincas de las calles Porvera, Larga, Lancería, Ancha o Muro. De estas formidables defensas formaban parte sus cuatro puertas, pequeños castilletes que dejaron de formar parte de nuestro paisaje urbano, víctimas involuntarias de una nueva época y de unos nuevos ciudadanos que ya no las consideraban dignas de ser conservadas y para quienes constituían un problema ante el surgimiento de nuevas necesidades.

El Museo Arqueológico Municipal acoge un espacio donde explicar su recorrido, la forma en que fueron construidas, y exhibir algunas piezas recuperadas de aquellos derribos que tuvieron lugar durante el siglo XIX.

Fueron construidas mediante un encofrado de tierra, cal, piedras y guijarros más otros materiales heterogéneos, apisonados hasta que adquirían una gran dureza, y que eran reforzados con la utilización de ladrillo y sillares de piedra arenisca en el caso de las torres y puertas.

Un gran panel a tamaño real nos ilustra sobre la técnica constructiva del tapial, pudiendo apreciarse las marcas que dejaron las cuerdas y maderas empleadas durante las labores de encofrado.

Sobre una ortofoto de la ciudad actual podremos apreciar perfectamente por dónde discurría, representándose en amarillo aquellos tramos donde se ha podido documentar su existencia.

Traspasaremos una ficticia puerta con arco de herradura y tendremos la oportunidad de admirar sendas piezas con inscripciones, recuperadas de los derribos de las puertas llamadas de Sevilla y del Real (situadas en las calles Tornería y Consistorio, respectivamente), y en las que se invocaba la protección de Alá o se representaban motivos geométricos.

Entraremos efectuando un giro de 180 grados, tal y como estaban diseñados los pasos de entrada a la medina, y que hacían de estos pequeños castilletes unos baluartes imposibles de traspasar de forma directa.

Testigos de otros tiempos, merecen sin duda un espacio propio en el museo.

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