El Rebusco

Sol de Andalucía embotellado

  • El Tío Pepe de Jerez, un símbolo más allá de nuestras fronteras

Carátula psicodélica de un disco promocional, 1970.

Carátula psicodélica de un disco promocional, 1970.

Anuncio publicado en revistas norteamericanas. Anuncio publicado en revistas norteamericanas.

Anuncio publicado en revistas norteamericanas.

"... y el áureo vino de Jerez por el cual corren partículas del sol de Andalucía".Emilio Castelar, 1863.

José María Ángel y Vargas era de Sanlúcar de Barrameda, emparentado con Manuel María González Ángel, fundador de las bodegas González Byass. A este bodeguero, más conocido como el tío Pepe se debe el nombre del vino español más exportado del mundo.

La imagen de esta marca, la botella adornada con la chaquetilla roja, sombrero de ala ancha y guitarra a la cintura es, junto al toro de Osborne, el hombre de la capa, de Sandeman, y la Sherry Girl, de Williams&Humbert, uno de los iconos más representativos de los vinos del Marco del Jerez.

En 1835, Manuel María trabajaba en Cádiz, allí veía el trasiego que producían las bodegas de vino de la zona, por lo que decidió invertir en este sector emergente. Para ello compró viñedos para elaborar sus propios caldos. Quería abrir una bodega en Jerez de la Frontera, pero no sabía nada de vino. Por eso, acudió a pedir consejo a su tío materno.

Durante este proceso, en 1844, se había exportado una remesa de aquel vino pálido (‘very, very pale’) a Inglaterra despertando la curiosidad de Robert Blake Byass, que llegaría a ser socio de Manuel María.

La marca fue inscrita en 1888 en el Registro Oficial de Marcas, pero no sería hasta 1935 cuando el vino Tío Pepe consigue su imagen actual. La que podemos ver en carreteras, autobuses, anuncios, marquesinas, o presidiendo acontecimientos deportivos o en exposiciones universales como la Sevilla, en 1992.

Luis Pérez Solero, que diseñaba las campañas de publicidad de las bodegas, fue quien por aquella época le dio a la botella su apariencia humana con aires flamencos.Esta historia, y otras más relacionadas con la compañía y la familia que la fundó, y la mantiene en la actualidad, se puede encontrar en los dos libros que escribió una de sus descendientes, Begoña García González-Gordon: Un paseo por González Byass (2008) y En familia: González Byass, 175 años mirando hacia el futuro (2010).

Un Tío Pepe muy leído

El Tío Pepe en Jerez. El Tío Pepe en Jerez.

El Tío Pepe en Jerez.

La mención más antigua que hemos localizado sobre el Tío Pepe ha sido en una novela inglesa titulada The world we live in. Libro publicado en 1884 por el escritor y diplomático inglés Oswald Crawfurd, que ejerció de cónsul en Oporto durante 25 años. En la misma, cuya acción se desarrolla en Escocia, concretamente en el Castillo de Sir John Smith, tiene lugar un diálogo entre el anfitrión y uno de sus invitados."Oh, dijo Sir John, cuya bodega tenía fama, ¿le apetece una copa de jerez seco muy peculiar? - Tío Pepe - ¿lo conoces?". "Sí, lo conozco hace años, pero me gustaría probarlo".

No es hasta 1889 que lo encontremos en una novela española, Insolación, de la escritora doña Emilia Pardo Bazán, en la que los efectos positivos del Tío Pepe son evidentes. "Todas las penas ajogadas en Tío Pepe se fueron a paseo".

Esta última mención, junto a otras treinta de autores nacionales e internacionales, se recogen en un opúsculo que publiqué titulado El Tío Pepe: de la copa al libro (2008). Esperemos que la compañía se decida a su reedición ampliada en la que se incorporarían una docena de nuevos autores.

Max Nordau, Robert Graves, Arturo Barea, Ernest Hemingway, Graham Greene, Paul Bowles, Doris Lessing, Iris Murdoch, Truman Capote, John Updike, Juan Marsé... , e incluso el siempre candidato al premio Nobel, el japonés Haruki Murakami, ha dejado recuerdo del Tío Pepe entre las páginas de sus escritos.

Un regalo para Picasso

Un regalo para Picasso. Un regalo para Picasso.

Un regalo para Picasso.

Pablo Picasso aparece jugando con una botella de Tío Pepe vestida de traje de luces. La foto fue tomada por otro artista de la imagen, en este caso por el fotógrafo francés Roger Pic, un reportero fotográfico comprometido con las situaciones conflictivas que vivió en su momento, y en el retrato a creativos de la vanguardia y a políticos de la izquierda, entre ellos al artista malagueño, al que fotografió en diversos momentos.En esta ocasión vemos a Picasso en su mansión de La Californie, cerca de Cannes, en febrero de 1959, manipulando la característica botella de las bodegas de González Byass.

Una escena que no hay que confundir con la fiesta y regalos, incluida otra botella de Tío Pepe, que sus más cercanos amigos de España, le hicieron al pintor al cumplir los 80 años, el 25 de octubre de 1961. Para celebrarlo se reunieron con él en la población francesa de Vallauris.

Para inmortalizar ese momento se encargó el trabajo a otro fotógrafo, amigo de Picasso, Juan Gyenes. En la serie de fotos que hizo figura una donde se destaca entre todos los presentes una caja de Tío Pepe con el logotipo en la tapa.

La influencia de este icono jerezano en el arte español se deja notar en varias obras de Eduardo Arroyo, tanto en sus trabajos de escultura como de pintura. En el primer caso tenemos Mesa Tio Pepe, de 1973, y en pintura las tres versiones que hizo de Esperanza y desesperanza de Ángel Ganivet, de 1977. Uno de ellos se puede contemplar en el Musée d’ Art Moderne de la Ville de Paris.

La creatividad de Javier Mariscal se plasma en una de sus sillas creadas en 1987, bautizada Tío Pepe, que se expone en una sala del Museo de Arte Moderno de París, en la sección de artes decorativas.

Edward G. Robinson en 'Atraco de ida y vuelta'. Edward G. Robinson en 'Atraco de ida y vuelta'.

Edward G. Robinson en 'Atraco de ida y vuelta'.

Y la propia bodega tuvo la iniciativa, en el 2005, de crear su Colección de Tío Pepe de Arte Contemporáneo, en la que artistas como Pep Guerrero, Agatha Ruiz de la Prada, Juan Ángel González, Carlos Laínez, entre otros mostraron su versión de la popular botella, pero en grandes proporciones.

Un Tío de película

Si bien el vino de Jerez tiene una presencia casi universal en el cine, al menos en el occidental, está mayoritariamente en forma de cream, oloroso o amontillado. El fino, por menos frecuente, denota mayor conocimiento.

Por eso, salvo en las películas de habla inglesa, sobre todo británicas, donde aparecen personajes de gustos exquisitos, el fino tiene su ambiente natural en el cine español y, entre todos los que reciben esa denominación el más famoso es el Tío Pepe.

En la plaza de toros de Caracas. En la plaza de toros de Caracas.

En la plaza de toros de Caracas.

Tanto es así que no puede faltar en film alguno que tenga como escenario Andalucía: La copla andaluza (1959), Los duendes de Andalucía (1965), y En Andalucía nació el amor (1966), producciones más documentales que dramáticas, donde el argumento es una excusa para un recorrido turístico en el que, entre tantas bondades de la tierra andaluza, no pudo faltar el producto más señero de las bodegas González Byass.

En España no es raro asociar a esta marca con la excelencia de forma que en Volver a empezar (1982), que le valió un Oscar a José Luis Garci, cuando el director del hotel donde se aloja el premio Nobel, encarnado por Antonio Ferrandis, incluye una botella de Tío Pepe entre otros detalles de bienvenida.

En otro tono, también en No somos de piedra (1968), de Manuel Summers, se ofrece a un cargo eclesiástico Tío Pepe para acompañar la degustación de marisco, y el opulento empresario encarnado por Antonio Ozores en Un Rolls para Hipólito (1983), de Juan Bosch, ordena a su mayordomo: "Sírveme un Tío Pepe".

En contra de lo que ocurría a las traiciones al original literario en obras extranjeras, Vicente Aranda respetó el texto original de la novela de Juan Marsé, cuando en El amante bilingüe (1992), ese trasunto de Mr. Hyde que es Faneca le dice a Norma, la esposa de su otro yo: "Tengo una botella de Tío Pepe enterita".

En la plaza de toros de Caracas. En la plaza de toros de Caracas.

En la plaza de toros de Caracas.

Por otra parte, el fino Tío Pepe juega un papel importante en las relaciones de pareja, como es el caso de Una pareja perfecta (1997), de Francesc Betriú o bien en los sentimientos de nostalgia del emigrante por el país que ha dejado, en el caso de Suspiros de España (1939), de Benito Perojo, o como en los recuerdos del exiliado que vuelve después de muchos años, en El mar y el tiempo (1989), de Fernando Fernán-Gómez.

Su característica botella vestida de chaquetilla y sombrero de ala ancha roja es la que decora las mesas en El mesón del gitano (1969), comedia musical interpretada por Peret. Vino que también hace su aparición en otra película de este cantante rumbero, concretamente en Si Fulano fuera mengano (1971).

Y es una botella de este fino jerezano la que sirve para sobornar a un carcelero en Nuestro culpable, rodada allá por 1937.

Para ilustrar este apartado hemos reproducido un momento de Atraco de ida y vuelta (1968), con el actor americano Edward G. Robinson en el papel de Sir George McDowell, que se declara un adicto al Tío Pepe.

El Tío Pepe destacaba igualmente en la pequeña pantalla de un país tan exótico como Japón. El personaje principal de la popular serie Tantei Monogatari, emitida a finales de los 70, pero inédita en nuestro país.

El inconformista detective Shunsaku Kudo, interpretado por el actor Yusaku Matsuda, se distingue por ser un gran aficionado al fino Tío Pepe. No olvidemos que González Byass introdujo su vino en Japón por aquellos años, teniendo una buena aceptación.

El rey de la publicidad

De la copa al libro. De la copa al libro.

De la copa al libro.

Luis Pérez Solero fue una figura señera en González Byass. En 1934 se incorpora a la empresa asumiendo el cargo de jefe de propaganda. Sus hijos continuarían vinculado a la promoción de la bodega, pero ya desde Madrid.

Su agencia Rasgo se haría cargo de la publicidad de la casa en las décadas de los años 60 y 70.

El anuncio creado por Francisco Macián para los Estudios Moro, "Sol de Andalucía embotellado", ganaría el León de oro al mejor anuncio en el año 1958, abriendo las puertas a los creativos españoles al mercado internacional.

Al igual que en la Puerta del Sol de Madrid hay un luminoso con la simpática imagen del Tío Pepe, en el corazón de la ciudad de Jerez, en plena calle Larga, se plantó un Tío Pepe en el techo del ático del edificio construido por Fernando de la Cuadra, frente al Gallo Azul. El de Madrid se ha mantenido, a pesar de la polémica, no así el de Jerez.

Otro destacado en esta historia es la Orden del Tío Pepe. Con motivo de celebrarse en Sevilla el X Congreso Internacional de Sociedades de Autores y Compositores, y durante una visita a la Real Venta de Antequera, Solero expuso a los asistentes la creación de esta Orden, de la que fueron miembros personalidades como Manolete, 1939, Imperio Argentina, Moisés Davia, 1959, Orson Welles, 1961, Manolo Caracol, 1969, Curro Romero 1972, o Lola Flores.

La figura emblemática del Tío Pepe forma parte de paisaje urbano, ya sea señalando los vientos en su enorme veleta, la mayor del mundo según la bodega, o recibiendo a los visitantes en una de las entradas a la ciudad, en su Rotonda, obra del escultor Chiqui Díaz.

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