El calvario de vivir con dolor y sin un diagnóstico a los 31 años
Una paciente denuncia que lleva más de dos años y medio con dolor intenso en pierna y brazo izquierdo, y cabeza, y aún no tiene respuesta del Hospital de Jerez
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La pesadilla de Miriam (nombre ficticio para preservar su anonimato) comenzó hace más de dos años y medio. Un día sintió una fuerte punzada en la lumbar, cogiéndole la pierna. Le pincharon para reducir el dolor y su médico de cabecera le dio la baja, derivándola al reumatólogo como paso previo al neurólogo. El dolor comenzó con esa punzada y a día de hoy no se ha ido.
La espera para la primera visita al reumatólogo fueron meses y no ha habido ni una sola vez que haya salido de la consulta (y son varias las visitas) sin sentir una gran impotencia ante la falta de diagnóstico, continuo dolor y pruebas que o no se han realizado, o no han sido las que decían que debían ser.
A sus 31 años el dolor le provoca una incapacidad tal que no puede en ocasiones vestirse sola, conducir... Siente hormigueo por la cara, siente dolor en un brazo y en la pierna, y a veces incluso estas extremidades se le quedan dormidas. "Puedo estar fregando y de repente perder la fuerza y no poder ni sujetar el vaso", relata.
Pero si ya es traumático vivir con dolor constante, su historia con la sanidad pública acumula una serie de acontecimientos de debate...: "Un día me dijo en la consulta que podía tener fibromialgia, pero al salir y leer el informe, ponía 'no fibromialgia'. Supuestamente me derivó a Neurología, pero pasaban los meses y meses y nada. Ocho, nueve, diez meses..., y no recibo cita de Neurología. La reclamo y por lo visto es que no me había derivado a Neurología. Voy a ver el reumatólogo sin cita, obviamente, me atiende mal, la verdad, y consigo que me pida cita para neurología supuestamente 'preferente'. Salgo de la consulta, me pongo a leer el papel, y no estaba puesto preferente, estaba puesto como una cita normal. Me dijo que me solicitaba resonancia de cervicales y resonancia de lumbares. Cuando me mandaron la resonancia, que también tardó otro tiempo, me hacen resonancia de cadera derecha, que no tiene nada que ver porque además mi problema está en la izquierda, y de cervicales nada, ni lumbares nada".
"Este reumatólogo me solicitó hace dos años y pico, en la primera consulta, un electromiograma, el cual todavía no lo tengo. Hace poco me llamaron para hacérmelo y cuando llegué, me habían puesto que tenía que hacerme las pruebas del túnel carpiano", continúa explicando la pesadilla. Unos le dicen que haga deporte, otros que no. La cita con el neurólogo finalmente llegó, pero fue telefónica.
A Miriam la derivan, porque sigue con todos los síntomas dos años y medio después, a la Unidad del Dolor. Sin diagnóstico. "¿Si no saben qué tengo de qué me tratan? ¿Debo estar continuamente con morfina a mis 31 años?", se pregunta. Lo único 'claro' que le han dicho en la Unidad de Dolor es que parece que han visto dos hernias cervicales y una lumbar, "cosa que el neurólogo me dijo que no tenía, cosa que el reumatólogo ni me lo mencionó. Pero al parecer me dicen que sí me pueden tratar la lumbar pero no la cervical, porque el especialista no le había dicho nada, que tenía que comenzar todo el proceso para que me reclamaran el tratamiento para las hernias cervicales...".
"Han sido fallos por todos lados, y habrá cosas hasta que se me olviden porque es que ha sido una cosa tras otra. No recuerdo vez que haya salido del médico sin llorar de impotencia, porque no puedo hacer vida normal. Brazo dormido, pierna dormida, a veces no me puedo ni levantar, ni limpiar, me han tenido que duchar, me ha tenido que levantar de la cama, unos dolores de cabeza derivados de las cervicales horribles, horribles, de que me iba a estallar la cabeza, hormigueo por la cara, hormigueo en el brazo, hormigueo en la pierna, dolor pierna, dolor brazo... Nadie hace nada, absolutamente nada. Me mandan pastillas, derivada de la morfina, como si con 31 años lo normal fuera vivir así, sin además tener diagnóstico. Es que no tengo ningún alta de estos especialistas", relata y denuncia.
En septiembre le dijeron que le iban a infiltrar para controlar el dolor de la lumbar, pero hasta la fecha no la han citado. Solicitó el cambio de especialista, "me lo denegaron". "He puesto reclamaciones, y ni una sola respuesta", critica. Pero el dolor intenso sigue durante más de dos años y medio. Dolor incapacitante, sin diagnóstico, con total incertidumbre, "solo pastilla, pastilla y pastilla". "No voy al médico por gusto, de verdad. Ojalá no me doliera nada. Un día llamé a mi madre por la calle Larga y le dije 'mamá estoy sin dolor, nada... Me duró tres horas. Volvió. Es una angustia constante vivir con dolor, horrible, horrible, de no puedo hacer, yo qué sé, la mínima tontería, como que se me caiga algo al suelo y cogerlo normal, yo no puedo. Estoy muy desesperada", cuenta Miriam.
Desde el Área de Gestión Sanitaria de Jerez lamentan "que la paciente no se sienta atendida correctamente" y añaden que "está trabajando para darle la mejor respuesta asistencial".
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