Jesús Caro Barea – Hermano Mayor de la Paz de Fátima

"El Señor de la Paz es la gran devoción de La Constancia"

  • El hermano mayor de la cofradía de la parroquia de Fátima repasa la corta historia de la corporación y habla de los preparativos del Vía Crucis

-Debéis de estar trabajando mucho de cara al Vía Crucis pero también estarán siendo días de mucha alegría en la hermandad.

-Por supuesto. Esto ha sido un gran revulsivo. El barrio lo está viviendo con alegría. Parecía que había tocado la lotería. En definitiva estamos todos con este Vía Crucis que tanto ilusiona.

-¿Hubo algún movimiento por parte de la hermandad para que el consejo se fijara en el Señor de la Paz?

-Yo tomé posesión del cargo de hermano mayor unos meses antes de que Dionisio Díaz llegara a la presidencia del consejo. A Dionisio lo conozco desde hace muchos años porque fuimos de los primeros en procesionar en aquellas humildes procesiones del Viernes de Dolores junto a los hermanos del Polígono. En una copa informal tras un acto se lo comenté. Es necesario que sea alguna de las hermandades nuevas las que presidan el Vía Crucis de la Hermandades, le comenté. Lo hice pensando en mi hermandad, está claro. Y mira por dónde, vino primero el Cristo de la Expiración, después Cristo Rey y para mí ha sido una sorpresa  nuestra elección para este año.

-¿Cómo ha calado la hermandad en estos doce años de vida en la Constancia y la barriada España?

-Muy profundamente. Nuestro origen era una hermandad juvenil. Y el barrio estaba acostumbrado a que el Viernes de Dolores sacara un paso. Cuando dejamos de hacerlo el barrio se entristeció. Habría que reseñar que nuestro párroco y director espiritual, don Buenaventura Sánchez Falcón, que falleció hace tres días y que en paz descanse, cuando fuimos acogidos en la parroquia y pasamos a ser una agrupación parroquial, no consintió que saliéramos a la calle. Fue muy severo ya que fuimos los únicos que no salíamos ni en Vía Crucis. Recuerdo que se negó siempre. Lo que si nos decía es que los cimientos tenían que ser firmes. Y ahora, visto ya con tiempo, pienso que llevaba mucha razón. La experiencia de aquella transición en la que no salíamos nos ayudó a madurar. No lo digo con rencor. Todo lo contrario.

-¿Cuántos años estuvo la agrupación sin salir?

-La imagen se bendijo en el año 1999 y salimos por primera vez en 2006. Fue en un Vía Crucis y nos dejó don Buenventura sacarlo porque ya se sabía que íbamos a ser erigidos como hermandad pronto.

-¿Habéis crecido mucho en estos años?

-Pues le puedo decir que ahora sacamos 230 hermanos nazarenos. Dejando a un lado la pavería y los monaguillos. Hemos ido creciendo poco a poco. Yo quiero en legislatura sobrepasar los 250. Vamos por el buen camino. Somos una hermandad de 580 hermanos de nómina. El barrio se ha ido envejeciendo y eso se ha dejado notar. Pero bueno siempre hemos ido creciendo. Poco a poco, pero bien.

-No se entiende Fátima sin los bomberos.

-Pues así es. Esto surgió por una idea de un hermano. Los bomberos eran uno de los grandes abandonados. Policía o Guardia Civil siempre han estado vinculados a las cofradías; pero los bomberos nada. Así que tuvimos que ir al consorcio y convencerlos de que queríamos tener con ellos un hermanamiento. Ahora fíjate que una de nuestras hermandades referente es la de San Bernardo de Sevilla. Pues allí también hay una vinculación muy especial con los bomberos. Son las cosas de Dios. Con ellos nos unen los bomberos, la advocación de la Virgen que es Refugio, los toreros por la vinculación de tener la plaza muy cerca de nuestra sede y en San Bernardo por ser el barrio de los toreros de Sevilla... Pero el caso es que con los bomberos estamos especialmente unidos y orgullosos. Son también todos hermanos honoríficos de la hermandad. Después tenemos durante todo el año actos conjuntos con ellos.

-Otro momento cumbre fue la salida del paso de palio.

-Aquello fue en el año 2011. La primera vez que íbamos a la carrera oficial. Cuando don José Mazuelos en el año 2010 nos comunica, un Sábado de Pasión, que vamos a ir a la Catedral al año siguiente, se decide acudir al centro con los dos titulares ¿Quizá nos precipitamos? Pues no sé. Aquello fue un esfuerzo titánico por parte de todos los hermanos que se volcaron con ese proyecto. Incluso yo creo que agobiamos a los hermanos económicamente. Salimos con todo hecho en la hermandad excepto la orfebrería. Los varales fue lo único que pudimos adquirir nosotros gracias a la donación de doce familias. Evidentemente con muchas faltas. Vamos poco a poco mejorando el palio dentro de nuestras posibilidades. Candelería, peana o la corona de la Virgen ya son nuestras. Los respiraderos son de impronta y la hermandad le dará el giro necesario. Lo mismo que ocurre con los bordados que llevaría en un futuro el paso.

-Y por supuesto el Señor de la Paz que presidirá el Vía Crucis de las hermandades.

-Es la gran devoción de La Constancia. Donde llega la cariño de los vecinos al Señor de la Paz no hay comparación. Ahí nos quitamos el sombrero. Es la imagen que manda en la hermandad. Él fue el primero. Y eso deja huella. Todo llegará y también el momento en el que la Virgen tenga también su gran devoción. Está ocurriendo en hermandades como La Estrella, o en otras muchas. Pero hoy en día, el Señor de la Paz es la gran devoción de la hermandad y del barrio.

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