Indecibilidad, autoridad y respeto

Educación

ENERO 2026. La predisposición inicial a dar clase es fundamental en cualquier periodo lectivo pero ahora resulta esencial para obtener buenos resultados en el segundo trimestre que comienza

Escuchemos a los demás y aprenderemos. / DMG
Domingo Martínez Glez.
- Coordinador / domargonz@gmail.com

13 de enero 2026 - 04:34

Nos plantea nuestro colaborador habitual Juan Carlos González en su sección ‘Cerebros en Toneles’ de este número del Suplemento de Educación una reflexión sobre la autoridad.

Hay muchas discusiones últimamente a nivel global y alguna que otra alarma sobre las situaciones producidas en los centros sanitarios, educativos y en el resto de ámbitos de la vida cotidiana.

Una parte significativa de la sociedad ha sido siempre proclive al cuestionamiento, a la valoración y al planteamiento de alternativas que no coarten la libertad (de expresión, de prensa, de circulación,…), pero ello no debe conllevar en ningún caso la falta de respeto.

Ser una “figura de autoridad” en la carrera docente ha prestigiado a profesionales que mostraban sus conocimientos y su capacidad para transmitirlos al alumnado, pero ha significado en todo momento saber comunicar posturas personales o de interés general en los claustros, juntas de evaluación, reuniones de departamentos y en cuantas ocasiones era preceptivo aportar una opinión cualificada aunque suponga un enfrentamiento con otras opiniones u otros posicionamientos teóricos e, incluso, ideológicos.

El respeto (no la sumisión ni el hecho de aceptar cualquier cosa) es la muestra de que la educación es la base de toda convivencia consensuada y es la verdadera razón del ideal vital para el desarrollo personal y social.

La desconfianza y el enfrentamiento sin motivos aparentes o por intereses propios mina la resolución de conflictos y evita soluciones equitativas sin llegar a renuncias incuestionables ni cesiones unilaterales.

Cuando alguien está al frente de cualquier responsabilidad o tiene que tomar decisiones que afecten a otras personas debe ejercer ese principio de autoridad que garantice la ecuanimidad y la resolución formalizada, permitiendo el aprendizaje y el bien común.

La lógica suele ser en muchas ocasiones de mayor eficacia que la aplicación estricta de las normativas obsoletas, por lo que la legislación tiene que adaptarse a las novedades pero sin renunciar a los planteamientos universalmente aceptados y su aplicación no debe suponer en ningún caso infringir violencia injustificada.

La indecibilidad no debería ser una consecuencia de la indecisión.

Escuchemos a los demás y aprenderemos.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último