Educación

“Es injusto que mis hijos repitan por no haber adaptación auditiva”

  • Una madre denuncia la situación que están viviendo sus dos hijos por discapacidad auditiva

Sandra Delgado, junto a la intérprete de lengua de signos. Sandra Delgado, junto a la intérprete de lengua de signos.

Sandra Delgado, junto a la intérprete de lengua de signos. / Vanesa Lobo

Sandra Delgado es una madre jerezana de dos hijos mellizos de 10 años, que cursan 4º de Primaria en el colegio Torrevieja de Villamartín. Hasta el pasado curso, el día a día de los alumnos era normal pese a que ambos nacieron con una discapacidad auditiva. Sin embargo, a “mitad del curso 2018/19, me comunicaron en mi centro educativo que la normativa había cambiado y que la lengua extranjera, que antes estaba exenta, pasaba a ser obligatoria. Hasta ahora, ellos hacían toda la parte teórica perfectamente, saben escribir y entienden el idioma, pero de la auditiva estaban exentos”, explica.

“Lo mismo pasaba con Lengua, y por eso solicité que se hiciera la adaptación pertinente de esa parte, la auditiva, teniendo en cuenta su discapacidad”, añade.

Lejos de solucionar la situación, pese a que como reconoce Sandra Delgado “he preguntado en la delegación territorial de Educación y nadie me da una solución”, dicho cambio de normativa y la falta de medios por parte de la administración, está ‘castigando’ a estos dos pequeños estudiantes, que como consecuencia de ello han tenido que repetir curso. “Me dijeron que la ley estaba así, que no especifica ninguna adaptación, y no pude hacer nada, y mis dos hijos han repetido curso”.

La consecuencia más inmediata ha sido que el entorno lectivo de los dos estudiantes ha quedado trastocado, ya que “al haber repetido curso, su clase, que había estado con ellos desde pequeños, ya estaba adaptada a ellos y todos los niños sabían lengua de signos y se comunicaban con ellos. Ahora, al estar en otra clase nueva, no se pueden comunicar con nadie, se sienten aislados”, admite su progenitora.

No obstante, lo que más le preocupa “es que los dos niños se están desmotivando, ven que sus esfuerzos no sirven para nada. Hasta entonces eran dos niños que lo aprobaban todo, que estaban muy contentos, y ahora, viendo lo que les está ocurriendo, porque ya tienen diez años y se dan cuenta de las cosas, se sienten mal”.

Su madre considera esta situación como“muy grave porque es una discapacidad, y el alumno no lo puede cumplir por su discapacidad. La educación no es un juego, es un valor, y le está afectando a mis hijos”.

En el resto de asignaturas, “todo evoluciona bien, y su profesora de audición y lenguaje me ha reconocido son niños que pueden seguir el ritmo académico de la clase sin problemas, sus únicos inconveniente son el idioma y los dictados de Lengua, y eso se tiene que adaptar”.

“Puedo entender que repitan curso porque no estudien, pero que repitan porque falta una adaptación no es justo. La ley tiene que ampararlos de alguna forma por su discapacidad, no puede castigarlos”, concluye.

Alejandro Fernández, a la derecha, durante la entrevista. Alejandro Fernández, a la derecha, durante la entrevista.

Alejandro Fernández, a la derecha, durante la entrevista. / Vanesa Lobo

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