Tribunales | Juicio a los Ruiz-Mateos

El brandy que garantizó pagarés de Rumasa valía mucho menos de lo publicitado

Exterior de la Bodega Garvey, en Jerez.

Exterior de la Bodega Garvey, en Jerez. / Miguel Ángel González

Este lunes se ha retomado en la Audiencia Nacional el juicio contra los hijos del empresario José María Ruiz-Mateos por el fraude en la emisión de los pagarés de Nueva Rumasa. En esta jornada han continuado declarando algunos de los testigos pedidos por la Fiscalía, entre ellos un profesor que hizo una valoración de los brandis que tenía el grupo en sus activos y que se utilizaron como garantía en una de las emisiones de pagarés del grupo empresarial, así como algunos antiguos trabajadores de las compañías y el director de la sucursal bancaria con la que las sociedades operaban principalmente.

El primero en hacerlo fue Pablo Fernández López, profesor del centro de formación IESE, ya que su nombre apareció en la publicidad de unas de las emisiones de pagarés donde se apuntaba que un informe de valoración suyo cifraba en unos 1.200 millones el valor de los brandis que el grupo Rumasa tenía de existencias. Al igual que hizo en 2009 al poco de emitirse la emisión de pagarés, el profesor y consultor señaló que, por encargo de José María Ruiz-Mateos padre, hizo un informe de valoración sobre las existencias de brandis que tenían las bodegas del grupo empresarial. Ahora bien, negó que el empresario le apuntara que su opinión sería utilizada para respaldar la garantía de unos pagarés.

En la publicidad que Nueva Rumasa publicó en medios de comunicación en 2009 señalaba que la emisión de pagarés —era la tercera— estaba garantizada “por un tesoro de incalculable valor”, concretamente, las existencias de brandy de Jerez que tenía grupo “con certificado del Consejo Regulador de la denominación Brandy de Jerez y con una valoración realizada por el insigne y prestigioso del IESE y doctorado en Harvard don Pablo Fernández López de 1.200 millones de euros”.

El profesor, a preguntas de la Fiscalía, negó que se le encargara un informe de valoración para este fin, sino que su trabajo se centró en determinar el "margen" que producirían los inventarios de los brandis de las marcas Espléndido, Gran Garvey y Conde de Garvey según el plan de ventas que tenía el grupo durante los siguientes años. De hecho, durante su declaración, llegó a decir que, si se hubiera realizado un informe para la emisión de pagarés, el valor del brandy hubiera sido “mucho menor”

De hecho, esto mismo ya lo apuntó en unas cartas que envió a la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores) como a los medios de comunicación desvinculándose de lo apuntado por Nueva Rumasa cuando se hizo la emisión de pagarés en 2009.  

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