Jerez

Un mandato a caballo de dos

  • Pilar Sánchez cumplió en enero cuatro años al frente de la alcaldía de Jerez, un período pendiente de que cuajen sus proyectos pero en el que ha quedado clara su manera individual de ostentar el poder.'Niña frente al espejo', de Pablo Picasso.

EL miércoles 14 de enero la alcaldesa, Pilar Sánchez, no tuvo agenda. Lo mismo tuvo reuniones internas en el Ayuntamiento o estuvo en Sevilla o Madrid gestionando personalmente algún asunto, pero agenda pública no tuvo. En Jerez, en Sevilla o Madrid, Pilar pasó el día 14 desapercibida, mientras su concejal de Movilidad, García Bermúdez, se planteaba ya introducir modificaciones en una red de autobuses que no convence a nadie; el PP decía que el PSOE favorece la contratación en el Ayuntamiento de familiares de militantes y los familiares de una anciana con parkinson denunciaban que había esperado durante ocho horas una ambulancia después de recibir el alta. Nada especialmente llamativo... Lo mismo ni siquiera la propia alcaldesa reparó en que tal día como aquel en 2005 levantó por primera vez el bastón de mando de la ciudad. Claro, en la vida social habitualmente se celebran las efemérides que acaban en 0 ó en 5 (sin ir más lejos, este mismo Diario que usted tiene entre las manos celebrará dentro de unos meses su 25 aniversario), pero el hecho de que Pilar cumpla cuatro años en la alcaldía tiene su significación, ya que es un mandato completo. Es cierto que Pilar Sánchez lo ha completado a caballo de dos, ya que el pacto entre PSA y PP en junio de 2003 le privó de la alcaldía durante algo más de año y medio. También es cierto que durante algo más de dos años tuvo que compartir gobierno con Pacheco, antes de que decidiera partir peras -contra todas las opiniones de su partido- y las urnas le dieran meses después la mayoría absoluta que viene ostentando desde hace más de año y medio. Con todos estos 'considerandos' es cierto que es difícil hacer un balance de gestión de lo que han sido estos cuatro años, cuatro años accidentados, en los que es más fácil analizar su forma de gobernar que enjuiciar los grandes proyectos en los que está inmerso el Ayuntamiento, como son IKEA, el PTA, el nuevo PGOU, la Ciudad del Flamenco/Jerez 2013 Año Mundial del Flamenco, el nuevo Plan Municipal de Vivienda o el anunciado Polo Aeronáutico, todos por cuajar. Lo primero que se puede decir es que Pilar Sánchez tiene un altísimo concepto de sí misma -eso no es ni bueno ni malo- y que ese hecho impregna al Ayuntamiento. En las notas municipales, sin ir más lejos, siempre "la alcaldesa dice", "la alcaldesa propone", "la alcaldesa media" e incluso "la alcaldesa soluciona" o "da respuesta" a cualquier tema, a veces auténticas fruslerías. Este 'marchamo' se impuso desde el principio, durante el pacto con Pacheco, probablemente para que quedara claro qué hacía el PSOE como estrategia de cara a las siguientes elecciones. Sin embargo, aquellos tiempos pasaron, con éxito para el PSOE, y esa manera de comunicar pervivió y se convirtió en un estilo que va más allá. De hecho, a veces resulta cómico (y otras patético), comprobar la escasa libertad de que gozan los catorce delegados que conforman el gobierno municipal, siempre pendientes de no meter la pata en 'vender' cualquier tema que pueda ser susceptible de merecer espacio en la agenda de la jefa, no se vaya a molestar. Otra obsesión de Pilar Sánchez es parecer que está en fuera de juego. De ahí sus famosos "precisamente acabo de hablar" (con delegados provinciales, consejeros, presidentes de empresa, etc) con los que quiere adelantar una solución a cualquier tema, exista o no, e incluso llegado el caso negar la mayor a cuerpo gentil. También le gusta mucho usar "provisional", por lo que pueda venir (léase arreglar el desaguisado de algún concejal que pueda terminar por salpicarla). En definitiva, Pilar Sánchez siempre apuesta por ella porque la vida le ha demostrado -o así lo ve- que no tiene otra opción. Probablemente la alcaldesa, que pasó parte de su infancia en Ceuta, cree que tiene lo que los magrebíes llaman baraka (buena suerte, buen destino). Pilar ha pasado de ganar a barrer en elecciones y aunque ahora mismo no está bien vista en el partido -probablemente piensa que a su alrededor hay mucho mediocre que no ganaría unas elecciones ni en su comunidad de vecinos- está dispuesta a aguantar en lo que cambian los vientos. Puede acertar, puede equivocarse -si se equivoca ya tratará de enmendar con un 'precisamente' o dirá que era algo "provisional"- pero desde luego no espera que nadie venga a solucionarle sus problemas. Puede tener veinte o treinta asesores, como si son mil. Si su intuición le dice que por aquí, ya pueden decir todos lo contrario. La baraka, en principio, es para toda la vida.

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