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“El negocio del vino no se entiende sin dar a conocer sus orígenes”

  • El congreso ‘De las cepas a las copas’ cerrará este viernes con Fernando Aroca y el siglo XVII

Un momento de la conferencia de Sophie Lignon-Darmaillac, en los Museos de la Atalaya ayer. Un momento de la conferencia de Sophie Lignon-Darmaillac, en los Museos de la Atalaya ayer.

Un momento de la conferencia de Sophie Lignon-Darmaillac, en los Museos de la Atalaya ayer. / Manuel Aranda (Jerez)

El congreso internacional ‘De las cepas a las copas: la cultura del vino en su dimensión atlántica’, organizado por la Asociación Jerezana Amigos del Archivo, junto al Ayuntamiento y la Universidad Pablo de Olavide, llega este viernes a su última jornada. Lo hará, desde las 16 horas, con la conferencia de Manuel Antonio Barea Rodríguez y Jesús Anguita Duarte, que tratarán las ‘Fuentes documentales del vino en Jerez de la Frontera’. A las 16,40 horas, Yolanda Cardito Rollán (Museo del Prado) hablará de ‘La obra de arte como documento: el vino en el Museo de Prado’. Le seguirán las comunicaciones de Alberto Ruiz-Berdejo Beato, ‘El vino y sus hombres: el caso de los cofrades de la Vera Cruz de Sevilla en el siglo XVII’; y de Antonio Aguayo Cobo, ‘Simbolismo de la uva y el vino en la iconografía jerezana del Renacimiento’.

A las 18,05 horas, José Manuel Aladro Prieto (Universidad de Sevilla) ofrecerá la ponencia ‘La arquitectura del Jerez en el siglo XX. Renovación y crisis’. A continuación, Fernando Aroca Vicenti (Universidad de Sevilla) hablará de ‘Vino, bodega y ciudad en el Jerez del siglo XVII’. Las jornadas concluirán con una visita guiada al Palacio del Tiempo.

La jornada de este jueves contó con las conferencias de, entre otros, Sophie Lignon-Darmaillac (Universidad de la Sorbona), que trató el tema ‘Jerez-Bordeaux, la elección del enoturismo al corazón de las culturas del vino’. Esta profesora, conocedora además de las bodegas jerezanas, apuntó que en todos los viñedos del mundo, antiguos o nuevos, “el negocio del vino no se entiende sin dar a conocer los vinos por su historia, sus terroirs (terruños), de tierra y de humanidad. Así es en Jerez y en Burdeos”. Los viñedos jerezanos y de Burdeos han elegido el enotourismo para entrar en el corazón de las culturas de los vinos. “Da igual, que uno de estos dos viñedos sea mucho más pequeño en superficie que el otro, la fama de los dos es muy grande porque cada uno tiene una historia propia que busca muy lejos en sus orígenes”. Apuntó que en España y en Francia destacan dos modelos muy distintos, el de la Ruta del Vino y el Brandy del Marco de Jerez, la más frecuentada de las rutas del vino españolas (con 582.351 visitantes en 2018) y la de las rutas del vino del Medoc o de Saint Emilion, que optaron por otros modelos que los de Alsacia o Burgonia.

Asimismo, Raúl Fernández Sánchez-Alarcos (Universidad Pablo de Olavide) habló de ‘Literatura en odres viejos y nuevos: algunas notas sobre un trasiego eterno’. “Vino y literatura guardan entre sí estrechas correspondencias, que no son sólo de naturaleza temática. Las más sugerentes y fecundas tienen que ver con sus profundas raíces humanísticas. Son manifestaciones de la cultura en su sentido más estricto: querencias en las que se cultiva y forma lo humano y se revela el propio ser. Por eso sobresalen en los textos fundacionales de la cultura occidental, en la literatura de la Grecia clásica y en la Biblia”.

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