Los pantanos de la provincia tras el tren de borrascas: de la sequía al desembalse

Hurones, Bornos y Arcos continúan desaguando con un río Guadalete que se mantiene en nivel naranja

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El Pantano de los Hurones lleva varias semanas desembalsando agua.
El Pantano de los Hurones lleva varias semanas desembalsando agua. / Miguel Ángel González

El viernes día 6, a las 12 de la mañana, el río Guadalete alcanzó los 6,83 metros a su paso por las inmediaciones del Puente de la Cartuja. Este ha sido su máximo nivel en este episodio de fuertes precipitaciones que ha sufrido prácticamente toda Andalucía con una sucesión de borrascas de las que apenas hay precedentes—primero fueron Ingrid y Joseph, después Kristin y todo acabó empeorando con Leonardo y, finalmente con Marta—.

Apenas 24 horas antes, la situación en los embalses de Bornos y Arcos había alcanzado un punto crítico. En el primero, a la una de la tarde tenía más de 211 hectómetros cúbicos de agua acumulada, cuando su capacidad máxima es de 200 hectómetros cúbicos. Mientras, en Arcos, su máximo histórico fue a la una de la madrugada del día 6, con más de 15,8 hectómetros cúbicos, cuando su límite está en 14,6.

Ambos embalses ya llevaban días desaguando en previsión de que era vital mantener una reserva debido a las fuertes precipitaciones que se estaban produciendo río arriba en la cuenca. Eso sí, el volumen desembalsado tuvo que aumentarse y, claro está, tuvo su enorme afección en la campiña jerezana horas más tarde, tal y como acabó ocurriendo con un río llegando a los 6,8 metros justo 24 horas después de que Bornos alcanzara su máximo histórico. De este modo, en esa jornada, el río se aproximó, y mucho, a su récord histórico de finales de 2008 y principios de 2009 donde se superaron los 6,9 metros. Pero, poco a poco, el Guadalete va volviendo a su cauce, aunque aún hay núcleos rurales en Jerez que siguen inundados o prácticamente incomunicados. Ayer sábado, sobre las siete de la tarde, el río continuaba en nivel naranja y por encima de los 5,8 metros.

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A día de hoy, río arriba, se sigue desembalsando, pero a un ritmo menor dado que los peores días de precipitaciones han pasado, al menos en este episodio. Aun así, los niveles continúan en unos registros máximos que eran impensables hace apenas dos años durante el último periodo de sequía sufrido. Así se encuentran los embalses de la cuenca en este fin de semana:

Embalse de Bornos

En la tarde de este sábado, el Embalse de Bornos el segundo en capacidad de la Demarcación del Guadalete, estaba próximo al 86% de capacidad con más de 171 hectómetros cúbicos de agua almacenados. En las últimas horas del viernes día 6, y tras un enorme volumen desembalsado, el pantano empezó a situarse por debajo del 90% de capacidad, estando desde entonces, aunque con oscilaciones, entre el 84 y el 86%.

Por el momento, el desagüe se mantiene. Es mucha el agua caída río arriba —en Grazalema llevan ya más de 3.311,2 litros por metro cuadrado en el actual año hidrológico y en el Embalse de Zahara-El Gastor los 922 litros registrados— por lo que el objetivo es que mantenga un margen de reserva frente al agua que sigue bajando y las posibles nuevas precipitaciones que puedan producirse en lo que queda de invierno y primavera.

El embalse de Bornos desagua en el río Guadalete. / Miguel Ángel González

Esta situación de abundancia y desembalses contrasta con la sufrida hace apenas dos años y medio. Un 3 de septiembre de 2023 Bornos alcanzó su mínimo histórico con poco más de 13,2 hectómetros cúbicos embalsados, apenas un 7% de su capacidad. Hoy día su volumen se ha multiplicado por 13.

El agua desembalsada de Bornos acaba en el de Arcos, aunque esta es una presa de regulación del caudal del Guadalete que normalmente tiene elevados niveles de almacenamiento por su reducida capacidad. No por ello, la situación fue complicada en los peores días de temporal donde hubo que adoptar medidas urgentes para que el volumen desembalsado fuera mayor. Durante la pasada madrugada —últimos datos publicados por el sistema de gestión Hidrosur de la Consejería de Agricultura— estaba a un 92% de capacidad con más de 13,5 hectómetros cúbicos almacenados.

Embalse de los Hurones

Fue el 20 de abril de 2018 cuando el Pantano de los Hurones alcanzó su máximo histórico con más de 134 hectómetros cúbicos almacenados —se situó el 99% de capacidad—. En este tren de borrascas, la presa ha estado próximo a batir su pico máximo en la madrugada del jueves día 5 al situarse en el 94,8% con más de 128 hectómetros cúbicos almacenados, pero los desembalses no lo han permitido.

Desde días antes, este embalse, uno de los más visitados de la provincia, ya había empezado a desaguar, un líquido que ha acabado almacenado en el gigante de Guadalcacín, un verdadero mar interior en la provincia de Cádiz con sus más de 800 metros cúbicos de capacidad de almacenamiento.

Desde el pasado jueves, los Hurones se mantiene por debajo del 90%. A las cuatro de la tarde de este sábado, tenía más de 121 hectómetros cúbicos almacenados tras su presa construida en la década de los sesenta del siglo pasado.

Embalse de Guadalcacín

Si hay un embalse en la provincia que muestra gráficamente si se atraviesa un periodo de sequía o de copiosas lluvias es el de Guadalcacín —su nombre oficial es Guadalcacín II—. El próximo 7 de marzo se cumplirán dos años que este pantano registró su mínimo histórico, con poco más de 126 hectómetros cúbicos embalsados —un 16% de su capacidad—. Durante aquellos días, era perfectamente visible la antigua presa —Guadalcacín 1—, aquella que se construyó en la década de los años 20 del siglo pasado. Del agua surgían las torres que aún lo mantienen en pie y las farolas que iluminaban la carretera que discurría por su zona más alta.

Hoy, en cambio, aquella vieja presa vuelve a estar bajo el agua, y a varios metros de profundidad. A media tarde de ayer, el embalse tenía más de 747 hectómetros cúbicos almacenados y con una tendencia de seguir aumentando en los próximos días dado que sigue recibiendo todo el sobrante de los Hurones. Su crecida ha sido exponencial en apenas dos semanas, pues el lunes 26 estaba a la mitad de su capacidad con algo más de 406 hectómetros cúbicos.

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De hecho, la Dirección General de Infraestructuras del Agua ya está trabajando en adoptar las medidas de seguridad necesarias para desaguar próximamente sobre el río Majaceite. No obstante, en caso de producirse, se prevé hacerlo por los desagües de fondo y con unos caudales nada comparables a los realizados en Bornos, Arcos y Hurones. Tampoco se prevé que se desagüe por el aliviadero de la presa, que es la vía de emergencia cuando el pantano llega a su máxima capacidad, una infraestructura que fue reformado entre 2021 y 2023 mediante unas obras para alargar el canal de descarga y, de este modo, evitar daños que se pudieran producir en la ladera por la fuerza de la caída del agua.

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