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Perfil: El hombre que pudo reinar

Miguel Arias Cañete, visto por el dibujante Pedro Carabante en 1995. Miguel Arias Cañete, visto por el dibujante Pedro Carabante en 1995.

Miguel Arias Cañete, visto por el dibujante Pedro Carabante en 1995.

Fue una sorpresa que todo un eurodiputado de renombre como Miguel Arias Cañete aterrizase en la política local para ser el candidato del Partido Popular en las elecciones municipales de 1995. Pedro Pacheco estaba por entonces en la cresta de la ola y los populares venían de unos resultados muy bajos en 1991, sólo dos concejales.

Miguel Arias revolucionó aquella campaña contra su 'amigo' Pedro Pacheco, con el que guardaba y guarda hoy una buena relación y a quien molestó esa apuesta por arrebatarle el sillón. El entonces alcalde sabía que una figura como la de Arias le podía hacer sombra, pues además de su cargo poseía una dote para la oratoria muy superior a la suya.

Pero Pacheco aguantó el empuje de un Arias que llegó con una candidatura en la que introduciría a algunas de las políticas que años después llegarían al gobierno municipal como María José García-Pelayo o Felisa Rosado, "mis jóvenes guerreras", como las presentó un día en la mítica cervecería 'Las Bridas'. Sus campañas no fueron nada convencionales, rompiendo ya en aquella época muchos moldes y buscando golpes de efecto, como aquel conejo enorme que llevó ante la puerta del Ayuntamiento para hacer salir al "hurón Pacheco" que no quería debatir con él, o como esa foto en la que aparecía amordazado porque Onda Jerez televisión no le invitaba. Pacheco intentó socavar su imagen aludiendo a su matrimonio con una Domecq, Micaela, algo ya olvidado pero que entonces dolió bastante a Arias.

Mejoró notablemente las cifras del PP en las municipales, en las que estaba abonado al dos desde tiempos de Alianza Popular. Obtuvo siete concejales en 1995, el mismo resultado que obtendría cuatro años después, en 1999, poco antes de dar el salto definitivo a la política nacional y europea con José María Aznar. Se podría decir que sentó las bases para que en 2003 María José García-Pelayo llegase a la Alcaldía, eso sí, tras un pacto con Pacheco.

Desde entonces, su presencia en la política nacional como ministro de Agricultura no le privó nunca de hacerse presente en Jerez, que siempre ha considerado su ciudad de residencia y mucho más. Ha sido habitual en las campañas electorales de todo tipo y ha estado siempre dispuesto a colaborar con su partido a nivel local, a lo que ha ayudado su carácter campechano, que tampoco abandona en instancias superiores. En organizaciones agrarias como Asaja siempre ha sido considerado como el mejor ministro de Agricultura que ha tenido este país y le echan de menos. 

La experiencia europea como comisario de varias carteras le ha llevado tener que relacionarse mucho con líderes y dirigentes socialistas, de ahí que cuente con buenos amigos también en el PSOE y en sindicatos, pues Miguel Arias siempre ha sabido diferenciar a los partidos políticos y las organizaciones de las personas.

Y como buen gourmet y enamorado de los coches al que los alimentos como la carne de vaca o los yogures le hicieron célebre, sabe apreciar las buenas mesas de Estrasburgo y Bruselas pero también una buena venta o aquella ensaladilla insuperable de 'Las Bridas' en su Jerez que adora y al que ahora regresa para descansar. Aunque resulta difícil imaginar descansando a un torbellino político como Miguel Arias, el hombre que pudo ser alcalde y que se quedó en puertas de ser ministro de Economía en varias ocasiones... o de cotas aún mayores. ¿Influyeron en que no lo consiguiera algunas polémicas sobre su actividad privada o simplemente eligió mal los compañeros políticos que mandaban?

Tal vez nunca lo sepamos. Pero hay algo seguro en este gran fajador político y es que a sobrellevarlo todo le ha ayudado siempre ser fiel seguidor del Atlético de Madrid.  

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