Jerez

Los vecinos afirman que el detenido dijo a la Policía: "Entrad, que está todo hecho"

  • Piden justicia y subrayan la "sangre fría" del agresor al abandonar, ya detenido, la casa

"Es increíble con la sangre fría que ha salido de la casa, tan tranquilo", afirmaron ayer los vecinos, aún sin creer lo ocurrido."Entrad, que está todo hecho", esas fueron las primeras palabras del agresor tras cometer el crimen, según los testigos. "Salió limpiándose las manos con la tierra de las macetas que había partido dentro de la casa", relató un vecino. Estas impresiones eran las más repetidas entre los vecinos de María Juana López, que ayer fueron testigos de la detención del presunto autor de su muerte. Con lágrimas en los ojos y aplausos, todos despidieron a la víctima pidiendo justicia y gritando indignados: "¡Ahí va una más!". Estos ciudadanos coincidían en señalar que "María era una mujer muy jovial" y algunos comentaban, apenados, que "ayer mismo había estado cuidando de sus nietos, como solía hacer muchas veces". Los más cercanos conocían la relación de la fallecida con su supuesto agresor, aunque destacaron que "no era nada serio, llevaban menos de un año, unos siete u ocho meses".

Familiares de la víctima comentaron sus últimos encuentros con ella y algunos testigos se preguntaban por qué, pese a las amenazas, vivía sola: "Estaba jubilada y le gustaba entrar y salir. Hoy mismo tenía previsto ir a un cumpleaños con sus amigas". Tras pasar las primeras horas del suceso, la calle Isaac Albéniz se convertía en punto de encuentro de curiosos y vecinos del Pago San José, que asombrados decían "yo cuando veo estos casos en la tele, pienso que nunca lo voy a ver de cerca. No puedo creer que haya pasado al lado de mi casa". Era la primera víctima mortal que se recuerda en mucho tiempo en la ciudad.

Y el principal temor de los que estaban allí presentes era cuál sería la suerte del presunto homicida. Unos apuntaron que "seguramente dirán que está loco y lo absolverán" y otros temían que por su avanzada edad "ni siquiera irá a la cárcel". Muchos de los allí presentes, pese al traumático momento, no dudaron en ensalzar la labor de los agentes del 091 y el 092 desplazados. "Es elogiable cómo ese policía ha estado con ella desde que llegó a la casa y a cada momento se asomaba a la puerta gritando 'que se nos va, que se nos va', pidiendo una ambulancia que tardó demasiado en llegar", apuntó una vecina, mientras que otra aseguró que "ya poco se podía hacer por ella, porque él no ha parado hasta acabar con ella".

Los momentos más duros se vivieron cuando el cuerpo de la víctima era trasladado hasta el furgón de la funeraria. Los familiares no pudieron contener el llanto y su hijo preguntaba a gritos: "¿Por qué lo he dejado escapar? ¿Por qué? ¿Por qué?", en alusión al agresor. Inútil fue el esfuerzo de sus allegados por consolarlo en ese instante. Antes, pidió a los periodistas "que se vea lo que aquí ha sucedido, que se vea".

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