OBITUARIO

Muere Simone Veil, impulsora de la ley del aborto en Francia

Simone Veil. Simone Veil.

Simone Veil. / JULIAN STRATENSCHULTE / efe

Ni el campo de exterminio de Auschwitz apagó la voz firme de Simone Veil, fallecida ayer a los 89 años tras convertir su vida en un testimonio de lucha por los derechos de la mujer y por la dignidad del ser humano. La biografía de la francesa está llena de jalones que recuerdan su carácter de pionera. En Francia gozó de una reputación moral a la altura de muy pocas figuras públicas, como evocaron ayer personalidades como el presidente, Emmanuel Macron, o el jefe de Estado que confió en ella para legalizar el aborto, Valéry Giscard d'Estaing. Esa trayectoria singular tiene sus raíces en Niza, donde nació como Simone Jacob en 1927 y pasó una infancia feliz en el seno de una familia judía no practicante.

La llegada del régimen filonazi de Vichy supuso el comienzo de las penalidades para la familia, arrestada cuatro años más tarde. Su padre, su madre y su hermano no sobrevivieron a los campos nazis. Ella se mantuvo con vida en Auschwitz-Birkenau y en Bergen-Belsen, gracias, en parte, a mentir sobre su edad al decir que tenía 18 años (los menores eran directamente derivados a las cámaras de gas).

Tras la liberación de los aliados, regresó a Francia para estudiar en el Instituto de Estudios Políticos de París, donde conoció a su futuro marido, Antoine Veil, con quien se casó en 1946 y con quien tuvo tres hijos. Tras ingresar en la carrera judicial, sus ideas próximas al gaullismo y a la derecha liberal moderada la acercaron a la política, aunque su nombramiento como ministra de Sanidad en 1974 pilló por sorpresa a muchos. D'Estaing puso en sus manos la defensa de la polémica norma que despenalizó la interrupción voluntaria del embarazo, la ley Veil.

Pronunció un histórico discurso ante la Asamblea Nacional en el que llevó a la tribuna la voz de cientos de miles de mujeres que cada año "se ven obligadas a mutilar sus cuerpos" para abortar, lo que le valió los insultos y amenazas de su propia bancada. En 1979 marcó un nuevo hito en el avance de las mujeres al convertirse en la primera presidenta del Parlamento Europeo. Firme defensora de la causa europeísta, permaneció en la Eurocámara hasta 1993, cuando volvió al Gobierno como ministra de Asuntos Sociales y Sanidad.

Después de su salida del Ejecutivo, Veil pasó a ser miembro del Consejo Constitucional desde 1998 a 2007. En paralelo, presidió la Fundación para la Memoria de la Shoah, desde donde mantuvo muy vivo el recuerdo del Holocausto judío.

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