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Trump celebra con un discurso vengativo y crudo su absolución en el juicio político

  • El presidente de EEUU obvia la autocrítica y arremete contra todos sus enemigos

  • La líder demócrata Nancy Pelosi afirma que “siempre llevará la cicatriz” de haber sido imputado

El presidente de EEUU muestra sonriente la portada de 'The Washington Post' con el titular "Trump absuelto". El presidente de EEUU muestra sonriente la portada de 'The Washington Post' con el titular "Trump absuelto".

El presidente de EEUU muestra sonriente la portada de 'The Washington Post' con el titular "Trump absuelto". / Oliver Contreras (Efe)

El presidente de EEUU, Donald Trump, celebró por todo lo alto su absolución en el juicio político por sus presiones a Ucrania, con un discurso crudo y vengativo que no incluyó ningún tipo de autocrítica por sus actos y sí numerosos ataques a la "malvada" oposición demócrata.

Sin ningún texto preparado y rodeado de sus principales aliados republicanos en el Congreso, Trump pronunció una diatriba improvisada de más de una hora en la Casa Blanca, en la que repasó con resentimiento todas las investigaciones políticas que ha afrontado desde que llegó al poder. "Esto es un día de celebración, porque hemos pasado por un infierno", dijo Trump.

El discurso de Trump tras ser absuelto en el Senado contrastó rotundamente con la reflexión pública que hizo el último presidente de EEUU que superó un juicio político antes que él, el demócrata Bill Clinton, en 1999, quien se declaró "profundamente arrepentido" y pidió una "reconciliación nacional".

Nadie en Washington esperaba un discurso similar por parte de Trump, cuya portavoz, Stephanie Grisham, dijo antes del acto que "quizás" los demócratas deberían "pagar" por lo "horriblemente" que le han tratado.

Y Trump no sólo no hizo ninguna autocrítica por sus presiones a Ucrania, sino que definió otra vez como "perfecta" su llamada telefónica de julio con el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, en la que le pidió que investigara al ex vicepresidente Joe Biden.

Como hizo en un desayuno horas antes, el mandatario mostró triunfalmente a los asistentes la portada de The Washington Post, con el titular "Trump absuelto".

"Impeachment (juicio político), esa es una palabra muy fea para mí. Me llevaron hasta las etapas finales del juicio político, pero nunca pensé que una palabra pudiera sonar tan bien: absolución total", clamó Trump. "Tuve que pasar por un infierno injustamente, y no hice nada malo", se quejó.

Trump definió a la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, como una "persona horrible" y predijo que el actual líder de la minoría republicana en ese hemiciclo, Kevin McCarthy, le arrebatará el puesto tras las elecciones de noviembre.

Además, arremetió contra el senador republicano Mitt Romney, el único de su partido que votó a favor de destituir a Trump por uno de los cargos políticos que afrontaba, el de abuso de poder. "Ésta ha sido una situación enormemente partidista (...). El único que votó (con los demócratas) fue un tipo que no puede soportar el hecho de que protagonizó una de las peores campañas en la historia", afirmó Trump en referencia a la candidatura presidencial de Romney en 2012.

Trump mencionó a prácticamente todos sus enemigos políticos, y alegó que "si no hubiera despedido a James Comey", el director del FBI al que despidió de forma fulminante en mayo de 2017, "es posible" que él mismo "no estuviera ya aquí".

También sentenció que lo de Rusia fue "todo una puta mentira", en aparente alusión a la conclusión de las agencias de Inteligencia estadounidenses de que Moscú interfirió en las elecciones de 2016 para ayudarle a ganar.

Por su parte, Pelosi tampoco cedió en sus críticas a Trump, al que acusó de haber convertido el discurso anual ante el Congreso "en un programa de telerrealidad", y apuntó que llevará "por siempre la cicatriz" de haber sido imputado políticamente.

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