Enoturismo El Puerto Osborne elige una pieza de música clásica para cada uno de sus vinos

  • La fundación apuesta por esta nueva cata ideada por el músico portuense Abel Ivars durante su proyecto de fin de carrera

  • El primer pase, celebrado hoy por la mañana, ha sido todo un éxito

La música tiene el poder incuestionable de cambiarlo todo. Quizás el cine es el mejor ejemplo de ello. Tan sólo hay que comparar y ver la misma escena con música y sin música. ¿Lo ha hecho alguna vez? Ya le adelantamos que no hay color.

Sin embargo, el poder de la música va mucho más allá de convertir las mejores escenas y veladas en recuerdos inigualables ya que las notas musicales también son capaces de influir en el sabor de lo que tomamos. Así lo asegura un informe realizado por la Universidad Heriot Watt de Edimburgo, liderado por el psicólogo y profesor Adrian North, donde se confirma que las notas influye en el sabor del vino. Este experimento, donde participaron 250 estudiantes, consistió en una prueba donde a dos grupos distintos se les dio vino mientras escuchaban canciones distintas. Al final, cuando a los estudiantes se les preguntó por el sabor de sus bebidas, las respuestas fueron sorprendentes: los alumnos que habían escuchado canciones más potentes definieron su vino como fuerte y pesado; mientras que el otro grupo, donde la música era más ligera, el sabor fue definido como suave, sutil y refinado.

Los invitados han podido disfrutar de seis vinos de la Osborne, entre los que se encontraban el clásico Vino Fino y un Pedro Ximénez. Los invitados han podido disfrutar de seis vinos de la Osborne, entre los que se encontraban el clásico Vino Fino y un Pedro Ximénez.

Los invitados han podido disfrutar de seis vinos de la Osborne, entre los que se encontraban el clásico Vino Fino y un Pedro Ximénez. / D.C

Por muy sorprendente que parezca, la Fundación Osborne también se monta al carro y aprovecha y presenta Olores y Sabores de Jerez, una cata-concierto donde para copa de sherry se ha elegido una pieza clásica que la combina perfectamente. ¿A qué sabrá un Fino Quinta (el vino por excelencia de las fiestas) mientra se escucha un allegro de Mozart? ¿cómo sorprenderá en boca un Pedro Ximénez con una pieza de Tchaikovsky?

Una de las asistentes a la presentación mientras consulta el programa. Una de las asistentes a la presentación mientras consulta el programa.

Una de las asistentes a la presentación mientras consulta el programa. / D.C

Esta iniciativa, impulsada por la fundación, ha sido idea del contrabajista Abel Ivars Morales. Este portuense, de 25 años, desarrolló este concepto como proyecto de fin de carrera en la Escuela Superior de Música Reina Sofía. “A mi me gustan los vinos de Jerez y suelo pedirlos. Una vez en Navarra pregunté si tenían y me dijeron que no. Lo llamativo es que estando en Nueva York lo pedí y sí me lo pusieron. Es una pena que aquí no conozcamos nuestro producto y fuera sí lo hagan” explica este músico cuando se le pregunta por el origen de la idea. Ahora junto a Dara Chystiakova, Weronika Józefina, Karine Vardanian, Álvaro Miguel García y Julia Orzechowska forman el sexteto musical Impulsum, encargado de poner música a esta experiencia multisensorial.

“Uno de los dos objetivos principales que tiene la fundación es facilitar la empleabilidad a los jóvenes y estamos muy satisfechos de poder apoyar el talento local. En las bodegas cada vez tenemos que tener experiencias más personalizadas para clientes que buscan algo más especial”explica Iván Llanza, director de Comunicación del Grupo Osborne, donde ya estudian poner en marcha esta actividad.

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