'Demonios familiares' será el nuevo título de Ana María Matute

La escritorá reveló el nombre de su próxima novela durante su intervención en la Fundación Bonald

Ana María Matute, durante su conferencia.
Pilar Vera Jerez

18 de octubre 2013 - 01:00

No le gusta hablar de los libros que está escribiendo porque es como "si se destapara un perfume, se le va la esencia". Aun así, Ana María Matute desvela que el título de su nueva novela -que avanza trabajosamente- será Demonios familiares. "Y la primera frase... ¿cómo era la primera frase?... Algunas noches, el coronel oía llorar a un niño en la oscuridad".

La cita con la escritora centraba ayer la segunda jornada de este XV Congreso de la Fundación Caballero Bonald, un encuentro que ha reunido en esta ocasión a cuatro premios Cervantes. Así, durante la tarde, acompañaban a José Manuel Caballero Bonald, Ana María Matute, Jorge Edwards y el poeta Antonio Gamoneda.

En el coloquio celebrado durante la mañana, la también escritora Juana Salabert se servía de Onetti para presentar a la autora de Los hijos muertos: "En La vida breve, Onetti hablaba de una mujer que nunca terminó de matar a la muchacha que llevaba dentro". Claramente, ese es el caso de la Matute -sobradamente ganado su derecho de apellido, como las divas-, que insiste en que sigue teniendo "trece años, sólo que cumplidos muchas veces. Cuando uno cumple años, vuela poco, porque se queda detrás. Yo ya no me acuerdo de cómo era levantarme y salir corriendo. Ahora ni siquiera leo, ¡lo mal que tengo que estar...!"

"Ana María Matute -apuntaba Salabert-, guarda en su obra esa consideración especial hacia los desposeídos, con una ternura hermana de Faulkner". Una cualidad que la autora barcelonesa explica a partir de la "pobreza infinita" que vio de pequeña: "Niños descalzos, con una cuerda por cinturón... Jugábamos con ellos y la diferencia era muy grande. Yo me preguntaba por qué no podían ser como nosotros. Nunca logré comprender la injusticia".

El mismo mes en el que aquella niña cumplía once años, estallaba la Guerra Civil. Un hecho que siempre está presente en su obra -aunque sea desde el concepto de expulsión- y, de continuo, en el recuerdo. En esa época fue, además, donde se forjaron gran parte de las premisas y de los escenarios de aquella niña que ya sabía que quería ser escritora: "La primera novela que hice fue un serial por entregas que les leía cada noche a mis hermanos sobre la Revolución Francesa...", comenta Ana María Matute, que asegura que nunca ha perdido esa hebra infantil de decir "Voy a inventar un cuento". Inventar, no escribir.

"La buena literatura para niños la pueden leer los adultos -continúa-. Aun antes que los cuentos de hadas, yo me inicié en la literatura por los cuentos que contaban las tatas en las cocinas. Pero los cuentos tradicionales son tremendos, dicen muchos. Pues claro que lo son, porque no fueron escritos para niños".

"¿Y las adaptaciones, Ana María? ¿qué me dices de La Sirenita?".

"Pero, vamos a ver -suspira-. ¿Para qué necesita sostén una sirena?".

La niña que escribía en las libretas llegó un día, en efecto, con una libreta manuscrita de Pequeño teatro y sus 17 años, a las oficinas de Destino. De aquellas primeras incursiones, recuerda haber dormido "varios meses con uno de los primeros ejemplares que publiqué bajo la almohada". Para Matute, en la Generación del 50 "no había las zancadillas que hay hoy. Es normal, estábamos muy machacados y eso une mucho", dice la autora, que explica que en Luciérnagas se acobardó y adaptó la obra a la censura: "Tenía un montón de letras, a un niño enfermo... Pero después la volví a editar, con todos sus defectos. ¡Toma ya!".

"No es verdad que el tiempo lo cure todo: el tiempo lo entierra todo, que no es lo mismo -reflexiona-. Y uno escribe de lo que le sacude, pero lo que le sacude, generalmente, no es lo bueno... En fin, no sé si buena, mala o regular, yo creo que más bien regular, pero lo que sí sé es que soy escritora".

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