Lectores sin remedio

Libros y guerra

A sangre y fuego A sangre y fuego

A sangre y fuego

HAY un dato contrastado y que algunos de los que lean estas líneas conocerán, a otros les sorprenderá, cual es que de la ingente producción editorial que nos inunda materialmente cada año, la temática más repetida y sobre la que más se edita tanto en papel como en formato electrónico, es la de la II GM seguida de los libros sobre la Guerra Civil española. Como les digo es algo que se viene repitiendo sin altibajos desde hace años. ¿Tras el dato se esconde el síntoma de algo? Lo ignoro pero creo que es legítimo interrogarse sobre ello pues, coincidirán conmigo, no es fácil admitir que tanto libro sobre los mencionados y trágicos acontecimientos de la primera parte del siglo pasado, se publiquen por casualidad, por moda o porque la investigación histórica sólo tenga puesto su foco de atención en dichos hechos.

Tras ese dato existe sin lugar a dudas un deseo de conocer por parte de los lectores que va más allá de la simple curiosidad. Y mientras ese deseo no sea progresivamente satisfecho -aunque sospechamos que nunca se hallará una respuesta mágica que calme con rotundidad esas ansias de conocer el por qué de tanta tragedia- la obligación de los historiadores es seguir hurgando en ese pasado aún tan cercano. Es precisamente su cercanía la que en parte también explica esa especie de atracción fatal que sentimos por los repetidamente mencionados hechos históricos, y que vienen a corroborar los datos estadísticos de la industria editorial, pero junto a ella hay otra sensación más poderosa: un temor inconsciente a que estos fenómenos se pudieran volver a repetir, pero no con sus mismas formas lo que resulta doblemente inquietante. Javier Cercas declaraba hace pocos días que “el 23 de febrero de 1981 terminamos con la Guerra Civil, pero aún no lo hemos digerido” (La Vanguardia). ¡A ver si va a tener razón! Un dato más: la paulatina desclasificación de archivos oficiales, proceso más evidente y rápido en los países de nuestro entorno, está haciendo avanzar la investigación y haciendo aflorar aspectos hasta ahora desconocidos que van completando el rompecabezas de la primera mitad del pasado siglo.

Muchos años han pasado y muchos datos han salido a la luz desde aquella edición de Bruguera de comienzos de los años 70 del pasado siglo, del libro de H.G Dahns sobre la II G.M., hasta el relato que hoy nos deja sobre ese conflicto, pero también sobre la Guerra Civil española, el británico Anthony Beevor por poner solo un ejemplo. Tampoco podemos olvidar el papel de la buena literatura en su contribución de acercarnos de otra manera, más emocional si se quiere, a estos hechos con libros que ahora se reeditan como los de Chaves Nogales, especialmente a ‘Sangre y Fuego’ (Espuela de Plata. 2014), o la excepcional novela ‘Juventud sin Dios’ de Horváth (Nórdica, 2019), entre otros muchos.

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