Cultura

La historia de González Byass desde una visión actual

  • Enrique García-Máiquez destaca en su presentación "la compenetración perfecta que existe entre autora e ilustradora"

Ximena Maier, Enrique García-Máiquez y Paula Fernández de Bobadilla posan con el libro. Ximena Maier, Enrique García-Máiquez y Paula Fernández de Bobadilla posan con el libro.

Ximena Maier, Enrique García-Máiquez y Paula Fernández de Bobadilla posan con el libro. / vanesa lobo

De una manera amena y ágil, el libro 'González Byass. Historia de una Bodega. Desde 1835', obra de Paula Fernández de Bobadilla y Ximena Maier, fue presentado oficialmente en la tarde noche de ayer. Con la magistral conducción de Enrique García-Máiquez, el público congregado en la bodega La Constancia disfrutó de un acto especialmente original y que transcurrió casi sin darnos cuenta. Y lo fue sencillamente por la manera de hilar el contenido del libro en sí con apreciaciones y citas 'made in García-Máiquez' y las ilustraciones en directo de Ximena, tres elementos que quitaron al evento esa capa de seriedad que suelen tener los acontecimientos de este tipo.

Previamente, Bibiana González, en representación de la Fundación González Byass, quiso recordar el esfuerzo de su padre, Mauricio González Gordon, por "ordenar" ese maravillo archivo histórico de la bodega, algo que llevó a cabo gracias a la labor de Juan Guerrero.

En este recorrido por los 180 años de historia de la bodega jerezana, encontramos numerosas anécdotas y situaciones especiales, que Paula Fernández de Bobadilla ha querido recopilar perfectamente conjuntadas con las ilustraciones de Ximena Maier. "Entre ellas existe una compenetración perfecta", señaló García-Máiquez, quien las llegó a comparar con René Goscinny, alma de Astérix y Obélix.

Del trabajo en sí resaltó además "el tono aventurero, fascinante y el realismo" que exhibe, poniendo especial enfásis en otro detalle a tener en cuenta en el aspecto ilustrativo, "el homenaje que Ximena ha hecho a las guardas de los álbunes de Tintín".

Durante algo más de cuarenta minutos, los tres protagonistas de la noche fueron deshilachando este excelente trabajo, que conjuga elementos históricos con anécdotas especialmente curiosas. De ellas destacaron las relacionadas con Hemmingway, Shakespeare, aquel capataz que aleccionó a los famosos ratones de González Byass o el propio Manuel María González. Su autora no dejó escapar la oportunidad de ensalzar la labor de su tía Begoña García González-Gordon, encargada de poner en orden la historia de la bodega.

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