Conocí a Juan aquel día que Paco se instalaba en Sevilla. Su coche era un cúmulo de tiestos, trastos y fiambreras de albóndigas y otros guisos que mamá Enri había hecho para toda la semana. Reconozco que su sinceridad, su humor y su gran corazón me cautivaron. Entré y salí por su casa una y mil veces, y siempre vi en él una sonrisa, una broma, un comentario jocoso, cualquier excusa valía para reírnos... Era un hombre de calle, muy locuaz y con una verborrea que había heredado de su padre 'El gafas'. Cosas de la vida, fue gracias a él por lo que compré mi primera casa y con él y los suyos hemos vivido grandes momentos. Saltamos como nunca con el gol de Iniesta en Sudáfrica, brindamos con el 4-0 a Italia, festejamos como locos aquel testarazo de Ramos en el 93 y pudimos disfrutar del Xerez en Primera. Hasta me emocioné cuando Paco me dijo que habías cantado los goles de tu Madrid en Kiev, estando en el hospital. Reconozco que será duro pasar por tu casa y no pensar en ti, como lo he hecho todos estos meses tan difíciles. No te olvidaremos Juan. Buen viaje.

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