Análisis

Pepe Marín

Antología de letras para cantes

José Junquera se convierte en antólogo de su propia producción letrística

Era el mes de junio de 2017 cuando Ediciones El Boletín, con domicilio social en El Puerto de Santa María, por expreso deseo del jerezano José Junquera Barea procedía a la edición de un libro titulado "Desde Jerez para el mundo flamenco" con el sobre título "Antología de letras flamencas" a través del cual el citado autor, contando con la colaboración como prologuista de Ricardo Rodríguez Gómez "Rifi" y con la del fotógrafo argentino afincado en España, Pepe Lamarca, daba vida a un caudal de letras que van desde la alborea hasta el verdial, dedicando muchas de ellas a figuras que son y a otras que fueron y que entre todas han configurado la nómina más sublime que pueda darse en el orbe cantaor especialmente de Jerez sin olvidar a otras poblaciones que han sido y continúan siendo abanderadas gracias a las cualidades cantaoras de sus hijos/as.

Las fotos de Pepe Lamarca -al margen de las diez que aparecen en portada-, reflejan en el interior del volumen los rostros de los jerezanos José Mercé, Manuel de los Santos "Agujetas", Fernando "Terremoto" y Manuel Soto "Sordera", dándose simbólicamente un abrazo de arte con Rafael Romero "El Gallina", Camarón, Paco de Lucía, Fernanda de Utrera y José Menese, aún cuando la reseña de nombres que José Junquera inserta en las páginas de su libro -el primero hasta ahora-, abarca a la práctica totalidad de las figuras del cante que en Jerez han sido y son, dedicando a cada una de ellas una frase o piropo y en ocasiones adjudicándoles la referencia de una o varias letras de cante queriendo destacar con ello el hecho de que sean estas -entre otras muchas- sus personales creaciones: así resalta el autor las cualidades de la inmensa mayoría de un elevado número de nuestros artistas ya sean de cualquiera de los dos barrios en los que fueron paridos la gran mayoría de figuras del arte gitano-andaluz como gusta decir al gran maestro Manuel Morao: Luis de la Pica -cantaor bohemio de arte y genialidad-, a Enrique "El Zambo" -cantaor con mucho compás-, a Tomasa "La Macanita"-buena cantaora que toca varios palos-, Miguel Flores "Capullo de Jerez" - cantaor que sobresale en los cantes "pa" bailar"-, Vicente Soto "Sordera" -cantaor de dinastía-, José Vargas "El Mono" -cantaor que se cantaba y balaba-, Manuel Soto "Sordera" -cantaor con solera-, Fernando de la Morena -soniquete y compás-, Jesús Méndez -cantaor de una dinastía flamenca-, La Paquera de Jerez -genial como ella sola-, "El Torta" - genial y completo cantaor-, Manuel "Sernita" -cantaor poco valorado-, "Tío Borrico" -cantaor de arte y compás- y Luis "El Zambo" -cantaor con mucha enjundia-, todos ellos encuadrados en el tema bulerías, bulerías por soleá, bulerías de Santiago y bulerías de la Plazuela.

Otros cantaores jerezanos quedan encuadrados para José Junquera en otros cantes tales los más diversos estilos de fandangos, (Triana, Málaga y Huelva) martinetes, granaínas, medias granaínas, minera, cartagenera, taranto, romera, rondeña, soleá, siguiriyas, petenera, tientos, tangos e incluso cuplé y saeta.

José Junquera Baréa se convierte así en antólogo de su propia producción letrística adornando además su libro con la reseña de las más diversas vivencias, como la titulada "Todo el día cantando y bailando" cuando, reunidos en su barrio de Santiago, después de la Noche de Jesús, familiares y amigos acabaron en San Fernando, en el domicilio del hermano de Camarón en donde "La Macanita" -seis o siete años nada más-, acabó haciendo algún que otro cantecito de José, el de la Isla. Otra reseña que José inserta en su libro y que titula "Una noche con Terremoto", no precisa de referencia ya que, el lector aficionado puede intuir lo que debió acontecer entre cante, baile y el juego de los "chinos" al que Fernando era gran aficionado.

A modo de resumen quiero reseñar uno de los párrafos que Ricardo Rodríguez Gómez "Rifi" inserta en su prólogo y que resumo así: "Cada letra, cada verso doblado, los ayes y los jaleos que están en el libro, están pensados y escritos para que un artista pueda cantar con la misma complicidad que el autor, como profundo conocedor del arte flamenco, como verdadero aficionado santiaguero que es, ha traspasado al papel para el regusto de su lectura y para la ampliación letrística del repertorio que cuantos artistas ya sean de Jerez o de otros puntos cardinales del orbe flamenco puedan transmitir su verdad cantaora".

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