Análisis

josé luis ortiz miranda

Abogado

Bajada masiva de impuestos

La verdadera revolución pendiente es el adelgazamiento de la administración

El pasado jueves entró en vigor el decreto por el que se aprueba la bajada masiva de impuestos anunciada a bombo y platillo por el gobierno de Juanma Moreno durante las pasadas elecciones. En primer lugar, se concede una bonificación del 99% del impuesto de sucesiones y donaciones, lo que supone la práctica desaparición del impuesto a las herencias para padres, hijos, cónyuges y nietos. En segundo lugar, se reduce el impuesto de transmisiones y actos jurídicos documentados con una reducción del 50% para las familias numerosas, si bien se establece como requisito que la vivienda que se compra no supere los 180.000 euros ¿Qué vivienda en este país con cuatro o cinco dormitorios para una familia numerosa vale menos de 180.000 euros? Ninguna, seamos sinceros. Luego esta reducción tiene trampa.

En tercer lugar, se inicia una bajada plurianual del tramo autonómico del IRPF hasta igualarlo con el tramo estatal. Ésta es una buena noticia para el conjunto de los andaluces. Y no comprendo cómo todavía hay gente que la cuestiona, cuando que te bajen los impuestos es bueno "aquí y en Pekin". Porque es de genero tonto el querer pagar más impuestos.

Nadie debería de asombrarse por esta bajada masiva de impuestos, puesto que ya fue anunciada durante el periodo electoral. Se trata de una medida que es apoyada al 100% por Ciudadanos y Vox, y desde luego debería ser apoyada por el resto de los partidos si tienen dos dedos de frente. Ya se había vendido hasta la saciedad en los medios de comunicación en la anterior campaña electoral autonómica de Andalucía. Por tanto, lo que se promete se cumple. Esperemos que la bajada de impuestos injustos en Andalucía suponga el comienzo de una revolución social, más que nada porque en esta comunidad estábamos acribillados a impuestos. Éramos los que más pagábamos en España y existía un agravio comparativo terrible con el resto de comunidades como por ejemplo Madrid, Asturias o La Rioja.

El coste de la bajada de impuestos para las arcas públicas andaluzas este años será solamente de 10,7 millones de euros, ya que la aplicación será de forma progresiva durante toda la legislatura. La medida de mayor impacto será la reducción del impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF), con lo que los andaluces dejaran de pagar 149,8 millones de euros, que está pero que muy requetebien.

Vamos a poner algún ejemplo. Un autónomo que compre un local de 300.000 euros, en vez de abonar 6.000 euros de impuestos, pagara 4.500 euros. El acuerdo del Consejo de Gobierno reduce del 2% al 1,5% el tipo aplicado en el impuesto de AJD a las empresas y autónomos que adquieran inmuebles con renuncia a la exención del IVA. De esta forma se rebaja el tipo hasta el nivel de comunidades como Madrid. El objetivo es que cuando transcurran los cuatro años de la legislatura, Andalucía tenga la misma fiscalidad que Madrid y que la bajada de impuestos atraiga inversión y genere más empleo.

Un segundo ejemplo, una familia numerosa que se compra una vivienda de 180.000 euros (más no, porque pierde la reducción) en vez de pagar 14.400 euros en concepto de impuestos de transmisiones patrimoniales y AJD abonara a partir de ahora 6.300 euros. El porcentaje impositivo ha pasado del 5% al 3%.

Los socialistas lo ven de otra manera. Sostienen que esta bajada masiva de impuestos va a impedir cumplir a Juanma Moreno el compromiso expreso de mantener el Estado de Bienestar, las amplias prestaciones en educación, sanidad y dependencia que obligan actualmente a la Junta a gastar ingentes cantidades de dinero público.

Lo que está claro es que todavía no se ha abordado la reducción de la administración autonómica, que también estaba en el programa. Me refiero a que ya va siendo hora, después de 40 años de socialismo, a que empiecen a eliminar personal ocioso de la administración, llena de paniaguados y pesebreros y que no hacen ninguna labor útil a la sociedad andaluza, pero que cuesta a todos un paston.

Vamos, que la reducción fiscal es muy buena cosa, pero por sí sola no vale. Hay que acompañarla de un buen gobierno que reduzca los gastos innecesarios de tantísimo personal y tantísimas agencias sin contenido que se chupan gran parte del presupuesto. Esto es, sin duda, la verdadera revolución pendiente, acompañada eso sí, de la reducción de impuestos que se acaba de acordar.

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