Línea de fondo

Santiago Cordero

Santiago.cordero@jerez.es

El éxito de la Familia

Contra Francia daba igual ganar o perder

ESPAÑA en estos últimos veinte años salía a ganar los campeonatos. La obligación del combinado nacional era jugar finales y ganarlas. Así se fue fraguando la Familia, como os conté hace unas semanas. La Familia es un concepto que trascendía al de selección e incluso al de equipo nacional. La Familia es más que una selección de los mejores jugadores y más que un equipo. Es entender que da igual jugar más o menos minutos, que lo importante es ayudar al grupo. Que los pilares del éxito se sustentan en el trabajo, el respeto, la solidaridad, la resiliencia, voluntad e ilusión. Todo esto ha ido cuajando en el seno de la mejor generación española de jugadores de baloncesto, comandadas como ya expliqué por Pau Gasol y Navarro.

Por primera vez en dos décadas los analistas de datos y los expertos en baloncesto colocaban a España sobre el puesto octavo al décimo para el Europeo que concluyó este domingo. Por nombres, por datos, por talento, España no optaba a nada más. La grandeza del deporte y, si me apuran de la propia vida, es que da igual lo que los demás piensen o crean de nosotros, porque a la hora de la verdad solo somos nosotros ante las dificultades y ahí, el dato puede tener su peso, la opinión del experto también, pero nuestro espíritu de superación, nuestra mentalidad de lucha y esfuerzo, puede hacernos superar cualquier expectativa.

En la final contra Francia daba igual ganar o perder. La Familia había vuelto a dar una lección al mundo del Basket en particular y del deporte en general. La España de Scariolo (Imbroda, Moncho, Pesquera, Pepu, Aíto) había llevado a la excelencia el significado de la Familia. Contra todo pronóstico, dato o intuición, partido a partido habían ido superando las expectativas. Partido a partido han vuelto a hacer historia. Han asombrado al mundo y, con merecimiento, por la puerta grande, se plantaron en la final.

¡Ojo! No dejo de reconocer que nunca me gustó la nacionalización exprés de Lorenzo Brown. Ya di mi opinión al respecto, fundamentada en que jamás había jugado en España, ni se había formado en la cantera de algún equipo español. Aún manteniendo ese criterio, no dejo de reconocer que Brown ha caído en brazos en la Familia. Ha sabido integrarse con el grupo, mostrándose humilde como el que más y, al mismo tiempo, ha sido un jugador clave en el campeonato para nuestro país.

Antes de jugar la final frente a Francia, España ya había ganado. Daba igual ganar o perder, porque una vez más, nos habíamos convertido en el espejo donde todos se quieren mirar, en el modelo a seguir. Como había dicho Sergio Scariolo en la previa, esto es fruto de muchos años de trabajo, de muchos jugadores, técnicos en las categorías inferiores, en definitiva una filosofía de equipo y de vida. Por eso podemos decir que la Familia es quien ha triunfado en el europeo de baloncesto. Y ADEMÁS, GANAMOS.

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