El proceso de liquidación de la sociedad pública que debía gestionar el Parque Tecnológico Agroalimentario (PTA) es la muestra del fracaso de un proyecto condenado, como muchos otros, por la imposibilidad de los partidos de mayor representación (PP y PSOE) de alcanzar acuerdos. El PTA, en sus inicios, fue una propuesta lógica pues una ciudad como Jerez tiene que ver en la innovación y la agroindustria una seña de identidad. Sin embargo, las administraciones implicadas, desde el Estado hasta el Ayuntamiento pasando por la Junta, acabaron convirtiendo este enclave en un campo de batalla más. Esto, unido a una más que cuestionable dirección de la sociedad que debía gestionar este activo al acabar embarcándola en proyectos de cuestionable rentabilidad, ha acabado condenado al ostracismo a este parque empresarial. Y lo peor de todo es que no está nada claro qué pasará con él. El enclave seguirá albergando empresas privadas pero como cualquier otro polígono industrial más. Ahora bien, de ahí a que sea un polo agroalimentario de referencia está aún por ver.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios