Análisis

MIGUEL ÁNGEL MONTERO JORDI

Noveno mandamiento

"No codiciarás la mujer de tu prójimo"… y también hoy diríamos: "No codiciarás al hombre de tu prójima"… Antes que nada, y con los tiempos que corren, veo de gran importancia advertir que vamos a referir el objeto de este mandamiento tanto al término mujer como hombre. Este mandamiento no se refiere explícitamente y directamente a una intención meramente sexual, que ya ha sido mencionada en otro mandamiento, ni tampoco se refiere al hecho de poder tener un sentimiento o atracción por cualquier mujer. Se refiere a no querer apropiarse en propiedad del hombre o de la mujer que ya está unida a su pareja, pero sobre todo realizado a través de un premeditado plan y estrategia de conquista. En el matrimonio y en la vida de pareja, podríamos decir que existe una "amorosa propiedad privada", que es necesario que respete la propia pareja y las terceras personas externas. Quisiera recalcar la importancia del verbo 'codiciar', el cual no ha sido utilizado anteriormente. Es cierto que dentro de la propia naturaleza del ser humano se percibe que existen muchos deseos y codicias por propia naturaleza, es decir, una necesidad obsesiva de algo más de lo que ya se tiene y que es propiedad de otra persona. Dios quiere a través de este mandamiento que toda la fuerza de desear que tiene el ser humano se ordene a la búsqueda del bien y de la paz entre todos nosotros. La codicia en todos los campos lleva a la perdición de la persona. Hoy es un buen día para mirarnos y ver si nuestro interior está lleno de codicia y ambición desmedida. Pero mira…, no nos engañemos. El antídoto, vacuna y escudo que derrotará cualquier intento de codicia de alguien que quisiera arrebatarte tu pareja intencionadamente, consiste en derrochar ternura y atención a tu pareja. Cuando dos personas se cuidan, se aman, se escuchan, se ayudan, se perdonan después de pelearse, y saben besarse sinceramente antes de dormir, de salir o al llegar a casa…, cuando esto se vive, los planes maléficos de la persona codiciosa se vienen abajo y no pican en su anzuelo. Qué importante es no codiciar, y qué importante es también no suscitar el deseo de ser codiciado. No vayamos a pensar siempre que los lobos están fuera de la pareja. No son pocas las veces en las que hay personas que por innumerables circunstancias y frustraciones buscan ser codiciadas por alguien que les dé su sitio y cariño…, o ¿por qué no decirlo?, les gusta un juego peligroso que sólo conduce a la confusión. Moraleja: a ligar con las personas que estén libres y respetar a las que están comprometidas, y las comprometidas, que sepan estar en su sitio siempre amando y cuidando a su pareja. Amén.

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