Línea de fondo

Santiago Cordero

Santiago.cordero@jerez.es

Números y apellidos

Los despidos de Víctor Valdés

Víctor Valdés es uno de los porteros más laureados del fútbol español, en gran parte debido a que vivió la mejor época del Barça de Guardiola. Un portero que batió números de imbatibilidad en la liga española, pero que a nivel internacional siempre tuvo a Iker Casillas cerrándole cualquier opción de obtener el 100% de sus posibilidades.

Siempre fue una persona con ciertos problemas de adaptación social. Desde las dificultades que tuvo para coger la portería del Barça, aunque con posterioridad triunfó  plenamente, hasta las últimos enfrentamientos, ya como entrenador, con los diferentes clubes por lo que ha pasado, incluida la cantera blaugrana.

La última polémica que tiene como protagonista a Víctor Valdés saltó a los medios esta pasada semana. Sergi Moreno, jugador del Unión Atlética Horta, club de Tercera División entrenado por Víctor, denunció que este último despidió a dos compañeros y a él de mala manera: “Estábamos en el gimnasio y al acabar la sesión, vino Víctor y nos dijo que no contaba más con nosotros, que no éramos futbolísticamente lo que esperaba. Que recogiéramos las cosas y nos fuéramos, que no entrenáramos porque quería firmar a otros”; para concluir sobre Valdés diciendo: “Le pierde su falta de humildad y egocentrismo. Se piensa que está jugando al FIFA, como si los futbolistas fuéramos cromos”.

He estado buscando la versión de Víctor Valdés y no la he encontrado, pero para lo que quería contaros tampoco es necesario saber si los trató como números o no. Lo que me impactó fue cuando Sergio Moreno dijo: “Vivo de esto y ¿ahora como pago todo lo que tengo que pagar?”.

Aunque si en este caso Víctor Valdés los hubiera despedido de buenas maneras, mostrando empatía y dando las oportunas explicaciones, creo que no hace falta que os explique cuántos y cuántos jefecillos, en el ámbito del deporte o de la vida en general, desde el mismo momento que obtiene su gorrita, se creen por encima del resto de los mortales. Sinvergüenzas con mando en plaza que tratan a las personas como números desechables llegado el caso y no como alguien que tiene apellidos, padre, madre, familia, hijos, es decir, una vida que vivir.

En estos tiempos de crisis mundial, los números han ido adquiriendo cada vez más importancia. Números de contagios por día, por ciudad, por región, por país. Números de UCI por cada tantos habitantes. Número de vacunas. Aunque al final, lo que importa, es el recuento, el número de muertos, ya sean diarios, semanales o mensuales. Muertos según qué territorio, o número de fallecidos en el mundo.

Vivimos con el corazón en un puño. Miles de personas en nuestro país dando hasta el último esfuerzo por contener y erradicar el Covid. Sanitarios, fuerzas de seguridad, personal de limpieza y un largo etcétera. Millones estamos sufriendo más o menos fuerte la desolación creada por la pandemia. El futuro a corto plazo es desolador con la pobreza sustituyendo al bicho y con un país dividido gracias al empeño de los políticos actuales. En medio de esto llega un majareta que añora su gorrilla y le dice a sus colegas que lo que él haría es fusilar a 26 millones de españoles. ¿Quién ha dicho miedo al Covid? ¡Viva España!

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