A pesar de haber nacido de lleno en la era de la tecnología, la comunicación y las redes sociales y, por ello, estar totalmente mimetizado con ellas e incluso disfrutar a diario de su uso, siempre me echó un poco para atrás todo este avance desmesurado. Más que al avance, me refiero a los peligros que entraña el hecho de que muchas personas mezclen la vida real -la que está fuera de las pantallas- con lo que pasa en sus redes sociales. Y no es que las redes sociales no sean la vida real, que está claro que forman parte de la misma, sino que, quizás, estemos llegando a un punto en el que esto afecta más de lo que me gustaría a las cosas verdaderamente importantes.

Todo esto viene al hilo una nueva movida que cierto 'youtuber' ha vuelto a provocar. En este caso, el susodicho se ha ido a un restaurante de Vigo a, literalmente, reírse de una trabajadora a la que le decía que "no pensaba pagar la comida, ya que él come gratis por hacer promoción". Especialista en hacer sentir incómoda a la gente, este no es más que otro ejemplo del acoso y falta de respeto que este hombre, obseso de la viralización en Internet, suma a la larga lista de vídeos que sacarían de quicio a cualquiera con un mínimo de empatía.

Se trata de un auténtico sociópata que disfruta incomodando a los demás en su enfermiza persecución por conseguir visitas y monetizar su contenido y que se pone en peligro tanto a sí mismo como a los demás. Un ejemplo del trastorno que puede ocasionar un mal uso de las redes sociales o la psicosis por conseguir la fama. Un pobre diablo al que habría que, en última instancia, prohibirle el uso de estas herramientas.

Y es que, aunque él se escude constantemente en su "libertad de expresión", tal vez, de cara al futuro que se nos viene, habría que regular e incluso penalizar este tipo de conductas en Internet que no causan, objetivamente, nada bueno a una sociedad que no destaca, precisamente, por el buen hacer.

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