Análisis

carmen de soto díez Consultora en Comunicación

SM el Rey Don Juan Carlos I.

Y el desenfreno de algunos

Aunque por el lado paterno pueda quedarme algo de sangre francesa y por el materno de inglesa, me considero española al 100%. Dicho esto, reconozco que mis conciudadanos, y más el español medio, tienen una fuerte y diabólica tendencia a la envidia, que es uno de los 7 pecados capitales y quizá el más destructivo hacía el prójimo. Esa fuerte y diabólica tendencia no tiene porqué liderar la conducta del ser humano, y más aún si recibió el sacramento del bautismo, que inunda con la gracia del Espíritu Santo. Basta con detectarlo y luchar, pero si esto no se hace, lleva a otro de los pecados capitales, capaz de nublar totalmente la inteligencia: la soberbia.

No voy a ocultar, que como tantos y tantos españoles de bien, incluyendo a la Familia Real, he sufrido y mucho con el tratamiento que se le ha dado a nuestro queridísimo Rey SM don Juan Carlos I. En este caso no digo españolos y españolas, ni como reza el dicho: 'Ladies first', o sea: españolas y españolos. Precisamente son estos, los que cegados por su soberbia y arrastrados por la envidia, han considerado al Español que, con gran diferencia-, más hizo por su patria en el Siglo XX y comienzos del XXI, como una vulgar y asquerosa escupidera, donde han arrojado todos sus verdes esputos. Sí, y la mayoría en papel escrito o infames entrevistas, lucrándose además con tan deleznable actitud, y ciegos para ver lo que son capaces de hacer.

La verdad no sólo resplandecerá, sino que además nos hará libres.

Somos muchos los millones de españoles agradecidos a nuestro Rey SM don Juan Carlos I, y así será como pase a la historia, donde resplandecerá todo el bien que hizo no solo a su patria, también a esos esputosos.

Mientras no tengamos de vuelta en su patria a nuestro Rey, ríanse de lo que consideran democracia. Vuelvo a la consideración inicial: pura envidia y ceguera total por soberbia desmedida.

¡¡¡Vuelva a su patria, señor, vuelva pronto!!!

Hasta que no pueda hacerlo, España será una nación escupidera salpicada con esputos verdes, de la que muchos nos avergonzamos y desde fuera, así nos ven.

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