Análisis

Nerea Navarro

A golpes con la seguridad ciudadana

E L jueves pasado perdí los 10 euros peor malgastados de mi vida. Después de plantearme mil veces si salir de 'fiesta' con mis amigas o quedarme en mi casa viendo Netflix, cual persona de 80 años, me convencieron y no tuve elección. Tras esperar más de 40 minutos en la cola para entrar al famoso local, tocó el momento de perder mi deseado billete. Una vez entramos, nuestras gargantas querían refrescarse así que volvimos a ponernos en otra cola para pedir la consumición y probar el matarratas a lo que llamaban copa. Mi cuerpo me pedía un baile. Qué ilusa. ¡Había otra cola! Esperamos, esperamos... y todavía puedo estar esperando. No sabría decir cuántas personas estábamos allí, juntas, como sardinas en latas, sin poder movernos, entre empujones, esperando para poder echar un 'buen' rato. No sabría tampoco decirle cómo hubiéramos escapado de allí si hubiese pasado algo grave. ¿El aforo estaba completo? Completo y desbordado, de eso no cabe duda. El afán por ganar dinero sobrepasa los límites de seguridad. Que me pregunten el próximo jueves si voy a salir.

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