Análisis

Ángel Cardiel

f Edil de Adelante e informático

Cuando hay un incendio, lo primero es apagar el fuego

Cuando salta la noticia de un nuevo incendio que amenaza a un preciado bosque, lo primero que hay que hacer es apagarlo, colaborar con las autoridades, ponerse a su disposición, dejar a los profesionales trabajar, pero poder echar un cable solidario a quienes ven reducido a cenizas su patrimonio, su hogar, sus recuerdos. Cuando la gota fría inunda peligrosamente un pueblo, que ha sufrido la crisis, los recortes y la precariedad mucho más que en la gran urbe, hay que confiar que los servicios de emergencias restablezcan la normalidad, pero eso no quita que todo el pueblo se remangue los pantalones, y empieza a achicar agua y limpiar el lodazal como si no hubiera un mañana. Cuando hay una crisis que afecta al patrimonio de todos, lo primero es acabar con ella. Y ya luego se depurarán responsabilidades si las ha habido, y se buscará como se ha llegado a una determinada situación. Y déjenme adivinar; seguramente la falta de recursos tenga mucho que ver. Pasa en todos los sectores: sanidad, educación, fuerzas de seguridad y emergencias...

Algo parecido pasa en estas horas críticas para el patrimonio municipal, de todos y todas, que son los servicios informáticos del Ayuntamiento de Jerez. Hay un incendio en forma de virus y parece que es de alto alcance. No me parece prudente ni la especulación, ni las acusaciones en el vacío ni intentar sacar rédito político o sindical de algo que debería preocuparnos a todos. Restablecer el servicio ahora es prioridad para que la ciudad pueda funcionar administrativamente con normalidad.

Y luego veremos las causas. Seguramente no tengan que ver con negligencias concretas, sino con la falta de recursos que desde hace tiempo vienen advirtiendo desde la antigua empresa de comunicaciones municipal Jesytel (ahora en Comujesa) que muy seguramente hayan tenido que buscar soluciones ingeniosas ante la falta de presupuesto o de liquidez para dar las máximas garantías a nuestros sistemas. ¿Saben los lectores que el almacenaje de datos es algo bastante caro?

Observo personalmente dos peligros importantes sobre cómo salir de esta crisis. La primera es cargar las tintas contra la plantilla que hace lo que puede con los recursos existentes (como una profesora en su aula con la ratio excedida, o como un médico con tres minutos para atender por paciente). Quizás debamos empatizar con una situación sobrevenida que seguramente había formas de prevenir o al menos de aminorar riesgos pero la falta de presupuesto lo ha impedido. Nuestro ayuntamiento cuenta con una plantilla sobradamente preparada como para solucionar esta situación de los mejor forma posible.

Después, creo que existe otro riesgo aún mayor; y es que esto sirva como excusa para perder nuestra soberanía como pueblo (la poquita que nos han dejado). Y no es un tema baladí. Existe últimamente un runrún constante para ceder a terceras empresas el control, la administración o directamente los servidores que almacenan los datos públicos para que sean alojados en un centro de datos en EEUU o en Irlanda (que paga menos impuestos). Amazon con AWS, Microsoft con Azure o Google con su Cloud están empezando a participar en concursos públicos para ser ellos quienes alojen nuestros datos. Es escalofriante: ceder los datos de la administración pública a empresas que han demostrado andar peligrosamente husmeando y vendiendo datos a no se sabe quién. Y esto es importante, porque, en otros problemas, perderíamos soberanía tecnológica y jurídica al basarse en legislación extranjera.

Por otra parte es temerario criminalizar el software libre, que acapara un altísimo porcentaje de los servidores que utilizamos al navegar por internet, así como vanagloriar a un determinado software únicamente porque tiene una licencia de pago. Hemos visto como prestigioso software ocultaba puertas traseras y comprometía la privacidad de los datos. La soberanía también pasa por ser dueño al completo de tus datos, los de los vecinos y vecinas de Jerez, sus impuestos, su catastro, su fiscalidad, sus suministros elementales, sus servicios sociales, sus autobuses, su censo, su padrón… Sería un error mayúsculo que se aprovechen estas crisis para perder esa soberanía digital.

Salgamos de esta crisis. Aprendamos la lección. Creo que la administración pública debe apostar por software libre que garantice la soberanía, estabilidad y durabilidad de nuestro patrimonio digital. No cedamos a terceras empresas la gestión de nuestra vida administrativa. Arremanguemosnos la camisa para echar un cable y luego estudiemos cómo podemos hacer para que esto no vuelva a ocurrir. Los presupuestos de 2.020 están al caer. Es ahí donde hay que hacer la presión política. Ahora toca apagar el fuego.

Por nuestra parte nos ponemos a disposición de los y las trabajadoras de Comujesa por si podemos ayudar a paliar el duro golpe que supone el secuestro de los datos de 50 servidores, y nos comprometemos a apostar políticamente porque la administración pública defienda su propia soberanía municipal, que lleva años siendo vilipendiada y pervertida por el gobierno central. El daño nos lo hacen a todos.

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