Los teléfonos móviles se han convertido en un gran aliado y en nuestro peor enemigo. Nos permite estar mejor comunicados, informados. Se convierte en un gran álbum digital y en una caja llena de juegos. Sin embargo, ¿dónde queda la privacidad? ¡Ay la privacidad! La imagen Isabel Preysler dormida plácidamente en el AVE ha servido para que una nube de memes inundara las redes. Una ya no puede ni echarse un sueño tranquilo en el tren porque cualquier pasajero ¡pum! Foto y a internet. Ahí quedará la imagen de esta buena señora con la boca abierta y "sin glamour", se ha llegado a escribir. Hasta el Papa ha pedido a los peluqueros que no caigan "en los cotilleos"... Ya uno va a un concierto y en lugar de disfrutarlo, la mayoría ve al cantante a través de la pantalla de su móvil cuando lo tiene a pocos metros. ¿Obsesión por dejarlo todo grabado? Exponemos momentos de nuestras vidas en las redes y parece que por eso perdemos el derecho a poner límites a esa exposición.

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