Es una constante que se repite, desgraciadamente, en nuestros políticos. Pasan a la historia no por sus hechos a favor de los ciudadanos, sino, por sus acciones espurias que van contra toda lógica. También, muchísimos de ellos van a dejar huella por la cantidad de tonterías que les exigen los que, como ellos y por pertenecer a su partido, ejercen de ideólogos equivocados. La señora Alcaldesa de Gijón - me dicen que una política de lo más mediocre y que ha accedido a los altos cargos a los que ha llegado, no por su valía sino por esas cuotas de poder que, por nada, hacen crecer al menos indicado - estaba inmersa en una profunda sima de indiferencia y de casi nulo reconocimiento, cuando una decisión, tomada por desconocimiento absoluto, ha borrado de la tradición gijonesa, un hecho que estaba arraigado en la historia del pueblo asturiano como en la de casi toda España. Dos nombres de toros la han llevado a ser noticia en todo el país. Muy poca cosa para Gijón y sus nobles habitantes que no se merecen una regidora como ella. Dicen que la buena mujer es Licencia en Filología Española. Me temo que la carrera la hizo de aquella manera y sus aprobados fueron muy fáciles de conseguir. Estoy seguro que no leyó a los grandes de la Literatura Española; también, que no supo nada de Goya ni de Picasso - mucho menos de Barjola ni de Barceló ni de Botero ni de Zuloaga ni de Zabaleta ni de Schnabel - ni de tantos otros como, en todas las formas artísticas, han exaltado al toro y a la tauromaquia . A pesar de todo ello, a través de esas sendas sinuosas de la política, ha llegado a ser Alcaldesa de una ciudad importante. Su valía, la de alcanzar el poder, le viene dada por ser afecta a ese segmento feminista que, desgraciadamente, hoy tanta importancia concede y eleva a muchos - y a muchas - a una categoría que no merecen. Esta señora va ser conocida, no por lo que debería haberlo hecho, por sus grandes hechos para la ciudad; sino por el nombre de dos toros. Si fuese generosa, que seguro que no lo es, hasta le tendría que estar agradecida a la Fiesta. De otra forma, su historia habría sido más oscura de lo que es y nadie - mucho menos yo - hablaría de ella.

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